Al parecer, para la Fiscalía de Aguascalientes resolver un crimen de alto impacto es como jugar a las adivinanzas con los ojos vendados. Tras el macabro hallazgo de siete cuerpos abandonados en el municipio de Tepezalá, las autoridades hidrocálidas han demostrado que su rigor investigativo rivaliza con el de una tía compartiendo noticias falsas en WhatsApp.
Y es que el titular de la dependencia, Manuel Alonso García, tuvo que ser exhibido y desmentido públicamente por su homólogo de Zacatecas, Cristian Paul Camacho Osnaya, quien básicamente tuvo que salir a corregirle la tarea ante los medios.
En su primera brillante deducción, la Fiscalía de Aguascalientes determinó que los criminales usaron una camioneta blanca; sin embargo, la Fiscalía de Zacatecas tuvo que aclararles que el vehículo involucrado era, de hecho, una pick up color negro. ¡Vaya nivel de daltonismo institucional! Confundir el blanco con el negro no es precisamente el tipo de atención al detalle que uno espera de quienes deben resolver homicidios múltiples. No conformes con su deficiencia cromática, también intentaron vincular el caso arbitrariamente con la localidad de El Tepetate, en el municipio de Luis Moya, una narrativa que Zacatecas también se encargó de botar a la basura.
Pero el circo de incompetencia no termina ahí. En la cima de la "investigación de escritorio", pareció dársele validez a las redes sociales antes que a los registros ministeriales. Tras la viralización de supuestas cédulas de búsqueda de las víctimas, el fiscal zacatecano tuvo que recordarles cómo funciona la ley, subrayando que las fichas difundidas eran completamente apócrifas y que únicamente una de las víctimas contaba con un reporte oficial de búsqueda.
Para rematar este festival de desinformación patrocinado por la Fiscalía, también se tuvo que rechazar el absurdo rumor de que el vehículo utilizado pertenecía a la FRIZ, dejando en claro que, del lado zacatecano, sí tienen plenamente identificadas las características reales de la camioneta.
Mientras la presión crece para esclarecer este grave y lamentable episodio de violencia, el caso navega en medio de estas vergonzosas contradicciones. Queda claro que mientras una fiscalía pide prudencia y realiza investigaciones serias, la Fiscalía de Aguascalientes parece estar disparando versiones al azar para ver cuál pega. Esperemos que para su próxima gran "investigación", al menos se compren unos lentes y dejen de usar las redes sociales como su principal herramienta pericial.
enDOSminutos.com / Realidad irreverente


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