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Emiratos Árabes casi se vuelve radiactivo: El fallido intento de "iluminar" la central nuclear de Barakah

¿Qué mejor manera de calentar el ya sofocante ambiente en Medio Oriente que arrojando drones explosivos sobre una central nuclear? El gobierno de Emiratos Árabes Unidos ac…

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¿Qué mejor manera de calentar el ya sofocante ambiente en Medio Oriente que arrojando drones explosivos sobre una central nuclear? El gobierno de Emiratos Árabes Unidos acaba de condenar un ataque contra su preciada planta de Barakah, en la región de Al Dhafra, calificándolo como una "grave amenaza para la estabilidad" de la zona. Porque, aparentemente, jugar a los dardos con instalaciones atómicas ya es el nuevo pasatiempo extremo de la región.

El brillante plan táctico consistió en enviar tres drones. Dos de ellos fueron amablemente interceptados por las defensas aéreas emiratíes, pero el tercero logró colarse y golpear un pobre generador eléctrico ubicado fuera del perímetro interno de la central. Afortunadamente para quienes temían una secuela de Chernóbil, las autoridades apagaron el incendio y confirmaron que no hubo víctimas mortales ni fugas radiactivas, así que los residentes tendrán que esperar a la próxima escalada bélica para desarrollar superpoderes o extremidades extra.

Por supuesto, las declaraciones oficiales no se hicieron esperar. Jasem Mohamed Albudaiwi, secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, salió a repudiar el ataque en "los términos más enérgicos", iluminándonos con la sorprendente conclusión de que bombardear infraestructura nuclear pone en riesgo a los civiles, arruina el medio ambiente y amenaza el suministro energético global. ¡Quién diría que jugar con fuego radiactivo no era ecológico ni seguro!

El misterio del día es quién fue el autor de este envío no solicitado. El Ministerio de Defensa emiratí señaló que los drones volaron desde la "frontera occidental", aunque nadie ha querido firmar la obra. Sin embargo, Abu Dhabi ya tiene la costumbre de mirar con recelo a Irán, a quien ha acusado previamente de atacar su infraestructura. Mientras tanto, la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) suspiró aliviada, reportando que los anticuados y confiables generadores diésel entraron al quite para mantener viva la unidad 3 del complejo.

Para sazonar este inestable caldo geopolítico, las negociaciones entre Washington y Teherán están más estancadas que el tráfico en hora pico. Donald Trump sigue exigiendo que Irán desmantele su programa nuclear y libere el tránsito en el estrecho de Ormuz. Desde el otro lado del ring, el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, se pone la capa de víctima acusando a Estados Unidos e Israel de querer culparlos por la crisis energética.

Y por si la idea de drones sobre reactores nucleares no fuera suficiente suspenso, el portavoz militar iraní, Abolfazl Shekarchi, nos dejó un pequeño teaser: si Estados Unidos reanuda los ataques, se enfrentarán a "escenarios nuevos, agresivos y sorpresivos". Mientras esperamos a ver cuál es la próxima sorpresa explosiva en este circo diplomático, Emiratos Árabes Unidos ya reforzó su seguridad, reservándose el derecho a devolver el "favor" en caso de un nuevo ataque.

Al final del día, el mundo sigue girando, la radiación se mantiene en sus niveles normales, y los drones demostraron ser mejores encendiendo tensiones políticas que reactores nucleares.

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