Bajo revisión los Consulados de México en EUA.

Resulta que a la administración de Donald Trump se le ha iluminado el foco con una revelación que sacude los cimientos de la geopolítica:...
Resulta que a la administración de Donald Trump se le ha iluminado el foco con una revelación que sacude los cimientos de la geopolítica: los 53 consulados de México en Estados Unidos no están dedicados en cuerpo y alma a hacer grande a América de nuevo. ¡Qué atrevimiento! Por ello, el Departamento de Estado, en un ataque de agudeza diplomática sin precedentes, ha puesto bajo una "revisión integral" a la red consular más grande del mundo para evaluar cuántas de estas oficinas merecen la guillotina de los cierres.

La orden suprema viene directamente de la oficina de Marco Rubio, quien en su infinita cruzada por la pureza ideológica, exige que estas representaciones extranjeras se alineen con su sacrosanta agenda "Estados Unidos Primero" (America First). Sí, leyó usted bien: están auditando si una oficina pagada por los impuestos de México, en territorio estadounidense, le rinde la suficiente pleitesía a los intereses de Washington. Dylan Johnson, el subsecretario de Estado, tuvo la audacia de confirmar que el objetivo es garantizar que esta red extranjera "promueva los intereses" de la nación estadounidense. Faltaba más. ¿Para qué quiere un migrante asistencia legal cuando puede servir de tapete para el Tío Sam?

¿Pero de dónde surge esta brillante cacería de brujas burocrática? De la siempre confiable y objetiva paranoia de los medios conservadores. En un despliegue de imaginación digno de un premio de ciencia ficción, estas voces han acusado a las sedes consulares—ubicadas sospechosamente en lugares donde hay... bueno, mexicanos, como California, Texas y Arizona—de entrometerse en la política interna. Al parecer, ayudar a un paisano a tramitar una matrícula consular es en realidad una operación encubierta, maquiavélica y sofisticada para financiar y apoyar al Partido Demócrata. ¿Las pruebas de semejante conspiración? Absolutamente ninguna, pero ¿desde cuándo la falta de evidencia ha arruinado una acción política en Washington?.

Mientras el gobierno juega a los inspectores, la comunidad mexicana en EUA puede sentarse a disfrutar de la más absoluta incertidumbre. Total, si el proceso de auditoría determina que las oficinas deben cerrar, los connacionales solo se quedarán sin sus exigencias de trámites de identidad, protección ciudadana y ayuda legal en el extranjero. Minucias sin importancia cuando se trata de salvaguardar la "seguridad" y los intereses de los Estados Unidos ante la inminente amenaza de un trámite administrativo.

Al final del día, la postura del gobierno es cristalina: cualquier entidad diplomática que respire en su territorio debe hacerlo estrictamente a su ritmo.

   || enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||