Bienvenidos al Libramiento Poniente de Aguascalientes, esa majestuosa obra de infraestructura moderna que decidió ignorar las leyes básicas de la física y la geometría. ¿El objetivo inicial? Demostrar que, si aprietas lo suficiente y cierras los ojos, miles de toneladas de acero pueden circular cómodamente por un espacio aparentemente diseñado para triciclos.
Resulta que al sector empresarial por fin le cayó el veinte de algo verdaderamente insólito: los tráileres son grandes. ¡Sorpresa! Roberto Díaz Ruiz, el sempiterno y perenne representante de los transportistas y presidente del Consejo Estatal Empresarial, ilustró esta compleja revelación científica señalando que "si tú paras un tráiler entre la orilla de la vía y la primera raya del lado derecho, no alcanza a caber". Qué tragedia tan absolutamente impredecible. ¿Quién iba a pensar que cuando construyes una vía con apenas dos carriles y un acotamiento de juguete, los mastodontes de carga pesada no se iban a encoger mágicamente al pagar su peaje?.
A pesar de que se les advirtió desde la construcción del proyecto que hacer la vialidad más amplia era buena idea, decidieron que con dos carriles bastaba. Hoy, este monumento a la claustrofobia asfáltica recibe entre siete mil y ocho mil cruces de camiones diarios en cada sentido. Mientras tanto, la concesionaria Pinfra seguramente observa este caos con mucha preocupación mientras sigue cobrando religiosamente, a la espera de que "alguien" les sugiera la locura de ampliarlo a cuatro carriles.
Y ante este glorioso embudo logístico, ¿cuál es la magistral estrategia de nuestras autoridades? El director de Movilidad del Municipio, José Luis Rodríguez Montoya, tiene la solución perfecta: simplemente restringir la circulación de tráileres en horas pico. ¡Claro! Si la carretera es un embudo, diles que se estacionen a tomar un cafecito. Como él mismo afirmó, "el transporte de carga maneja la economía y no lo podemos parar"... excepto, por supuesto, cuando literalmente los obligan a parar porque no caben en la carretera.
Pero no seamos pesimistas, también hay excelentes noticias. Díaz Ruiz nos consuela recordando que, gracias al "blindaje" de seguridad coordinado en el estado, el robo a transportistas casi no es un problema.
Así que, si eres un operador de carga, alégrate: puede que termines atascado en un infierno vial sin espacio para frenar, o que te salgas de la carretera porque tu camión simplemente "no alcanza a caber" en el acotamiento. ¡Pero al menos puedes tener la tranquilidad de que tú y tu mercancía se irán al barranco sin ser asaltados por la delincuencia!. Un verdadero triunfo del progreso y la logística en el Bajío.


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