En Aguascalientes, la verdadera temporada de ofertas no es el Buen Fin, sino la creación de franquicias políticas. De cara a las elecciones de 2027, se asoman tres "novedosos" contendientes listos para vivir del erario: Movimiento Laborista Aguascalientes, Poder y Alternativa Social, y Alianza por la Prosperidad de Aguascalientes. Estos supuestos salvadores de la democracia están a un paso de asegurar su lugar en las boletas, cumpliendo con el titánico y desgastante esfuerzo de convencer a apenas 2,929 personas (el minúsculo 0.26% de un padrón que supera los 1.1 millones de votantes) para que les regalen su firma.
Lo verdaderamente poético de esta kermés electoral es el filtro del Instituto Estatal Electoral (IEE). Su titular, Clara Beatriz Jiménez, confesó que se encuentran en la etapa de revisión, otorgando 30 días a estos partidos para "subsanar" detalles mínimos como ciudadanos duplicados o, el clásico de la política mexicana: personas afiliadas que ya fallecieron. Es reconfortante saber que en Aguascalientes el compromiso cívico trasciende la vida terrenal. Esta flexibilidad milagrosa le vendrá de perlas al Movimiento Laborista, que al 12 de mayo de 2026 contaba con solo 2,849 militantes vivos (o no) registrados, faltándole 80 firmas para alcanzar la meta. Una rápida excursión a los panteones locales podría resolverles el trámite.
Pero el chiste negro no termina ahí. Aunque todavía son proyectos a prueba y su registro definitivo está en el aire, estos tres partidos ya están ordeñando los recursos públicos. Con total descaro, ya gozan de prerrogativas económicas y nos bombardean con sus spots propagandísticos en radio y televisión. Nada grita "integridad política" como gastar el dinero de los impuestos de los ciudadanos antes de tener permiso legal para existir.
Y si los "nuevos" prometen ser un barril sin fondo, las viejas glorias dan auténtica lástima. En medio de esta avalancha de nuevas agrupaciones, tenemos al PRD arrastrándose como un zombie político, mendigando su registro local para no desaparecer por completo. Mientras tanto, el otrora invencible PRI se ha reducido a un triste club de 7,988 nostálgicos, y el PT apenas sobrevive con 1,664 despistados, un número tan patético que ni siquiera cubre el mínimo exigido a los partidos de reciente creación.
Toda esta fauna partidista, tanto la emergente como la jurásica, mira con envidia desde abajo a la aplanadora de Morena, que acapara 81,713 afiliados, muy por encima de los 14,774 del PAN.
Al final, ya sea con "innovadoras" alianzas llenas de muertos o con dinosaurios negándose a su extinción, el circo para 2027 está garantizado, y como siempre, el ciudadano tiene el asiento en primera fila para pagar la cuenta.
