Si hay algo que aplaudirle a Aguascalientes es su inquebrantable fe y su amor por el riesgo extremo. En una jugada maestra de "diversificación", la economía del estado mantiene su decisión de depender casi por completo de la industria automotriz. Porque poner todos los huevos en una sola canasta que se está hundiendo siempre ha sido una estrategia a prueba de fallos. De seguir esta hermosa tendencia, la entidad está en primera fila para ganarse el prestigioso premio de repetir el descalabro económico que dejó a Detroit en ruinas, pero al estilo mexa.
Las noticias recientes son el equivalente a ver el iceberg desde el Titanic y pedirle al capitán que acelere. En febrero de 2026, la amada joya de la corona, Nissan, reportó una "insignificante" caída del 32.7% en su producción dentro de México. Durante ese mes, sumando los esfuerzos de sus plantas A1 y A2 en Aguascalientes, junto con la sugestivamente nombrada "extinta" planta de CIVAC en Morelos, apenas lograron empujar 40 mil 214 vehículos al mercado.
Pero no se alarmen, seguro solo fue un bache. Excepto que en el acumulado de abril de 2025 a febrero de 2026, la producción mexicana ya arrastra una gloriosa disminución del 9.2%. Y para rematar el éxito, las ventas de la compañía en México también sufrieron una caída del 5.5% durante el mes de febrero.
El panorama internacional de la marca es igual de inspirador. A nivel mundial, la automotriz está disfrutando de una caída del 11.7% en producción y una disminución global del 7.4% en ventas. De hecho, los reportes de la misma empresa nipona reflejan un innegable "entorno de contracción" en la mayoría de sus mercados, incluyendo a México, su consentido centro de manufactura.
Pero ¡ánimo, Aguascalientes! No hay ninguna razón para cambiar el rumbo ni pensar en nuevas industrias. Seguir apostando de manera peligrosa a la exclusiva dependencia automotriz mientras los números de Nissan caen en picada es la clase de adrenalina económica que define a los verdaderos campeones. Después de todo, si la industria colapsa por completo, siempre podrán usar las inmensas naves industriales vacías para hacer museos sobre cómo no manejar la economía de un estado.
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