Si tenían planes de ser vaporizados por el fuego nuclear este fin de semana, tendrán que reprogramar sus agendas. Estados Unidos e Irán han acordado un cese al fuego de dos semanas, posponiendo gentilmente el fin del mundo para que todos podamos seguir consumiendo oxígeno y, por supuesto, transportando petróleo.
Al parecer, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, operando desde esa inquebrantable cumbre de la diplomacia mundial llamada Truth Social, estaba a escasos minutos de destruir puentes, borrar instalaciones energéticas y aniquilar a "una civilización entera". Qué considerado de su parte anunciar el genocidio por redes sociales. Sin embargo, gracias a la oportuna y casi divina intervención del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Estado Mayor, Asim Munir, quienes imploraron de rodillas que se "detuviera la fuerza destructiva".
¿La única condición de Trump para no borrar a millones de seres humanos de la faz de la tierra? Que Irán garantice la "APERTURA TOTAL, INMEDIATA y SEGURA" del estrecho de Ormuz. Porque seamos sinceros: la civilización humana es totalmente prescindible, pero ¡que nadie se atreva a interrumpir el sagrado e intocable paso de los buques petroleros!. Mientras el crudo fluya sin contratiempos durante las próximas dos semanas, el planeta tiene permiso temporal para seguir girando.
Del otro lado de este circo geopolítico, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó la tregua, aunque se apresuró a ladrar que "esto no significa el fin de la guerra", no vaya a ser que el mundo piense que se han vuelto unos sucios pacifistas. El canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, infló el pecho con orgullo patrio asegurando que, gracias a la tregua, sus "poderosas Fuerzas Armadas cesarán sus operaciones defensivas".
Qué despliegue de poderío militar tan asombroso e intimidante, especialmente cuando descubrimos que su gran y vanguardista estrategia de defensa nacional consistió en mandar a miles de ciudadanos comunes a formar cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas y puentes. Absolutamente nada g como usar a tu propia gente de escudo de carne contra un apocalipsis inminente.
Ahora, la tragicomedia se traslada a Islamabad, donde se sentarán a negociar la "paz" a partir del 10 de abril. Trump afirma tener una propuesta iraní de 10 puntos en el bolsillo y asegura que es un tremendo honor resolver este conflicto "en nombre de Estados Unidos de América... y también en representación de los países de Oriente Medio". Sí, leyeron bien: hace unas horas amenazaba con borrar la cultura iraní del mapa, ahora será representante oficial de toda la región.
Ah, y para que la tóxica foto familiar esté completa, la CNN reportó que Israel también aceptó guardar sus propios juguetes explosivos y suspender los ataques contra Irán durante estas dos semanitas. Como el hermano menor que se porta bien solo porque el mayor se lo ordenó.
Así que, disfruten esta quincena de "paz". Vayan al cine, abracen a sus familias y, sobre todo, llenen el tanque de gasolina, porque en cuanto surjan "limitaciones técnicas" en el estrecho de Ormuz, los mártires iraníes de a pie tendrán que volver corriendo a abrazar sus puentes. ¡Qué hermosa es la diplomacia del siglo XXI!
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