Después de casi ocho añitos de comportarnos como el ex resentido que exige disculpas y bloquea en redes, la presidenta Claudia Sheinbaum por fin empacó sus maletas para ir a Barcelona. Así es, damas y caballeros, el apocalipsis diplomático se ha tomado un descanso.
Crónica de un drama innecesario (o cómo pelearse por algo de hace 500 años)
Todo este circo comenzó por allá de enero de 2019. Al principio, López Obrador y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, sonreían para la foto en México prometiendo amor eterno y cooperación económica. Pero la luna de miel duró menos que un aguinaldo. Semanas después, a AMLO se le ocurrió la brillante idea de enviarle una carta al rey Felipe VI para exigirle una disculpa por la Conquista y el periodo virreinal. Porque, claramente, pedirle perdón a los pueblos indígenas por eventos de hace medio milenio era justo lo que la política exterior mexicana necesitaba con urgencia.
Como era de esperarse, el gobierno de Pedro Sánchez rechazó "con toda firmeza" la cartita, desatando un drama digno de telenovela de las cuatro de la tarde que se prolongó todo el sexenio. AMLO llegó al extremo de amenazar en 2022 con ponerle "pausa" a las relaciones diplomáticas, una rabieta monumental que al final quedó en la nada, porque resulta que España seguía siendo de los principales inversores en México y el dinero, afortunadamente, no sabe de orgullos heridos.
La venganza del desaire y el perdón pambolero
Sheinbaum, heredando la estafeta del resentimiento histórico, decidió echarle limón a la herida en septiembre de 2024 al no invitar al rey Felipe VI a su toma de posesión. ¡Toma eso, corona española! El gobierno de España lo tomó como un agravio gravísimo y Pedro Sánchez aplicó el clásico "si no invitan a mi amigo, yo tampoco voy".
Pero como el fútbol mueve montañas (y ablanda corazones), el milagro se gestó en marzo de 2025. El rey Felipe VI, en un acto oficial en Madrid, admitió que, oh sorpresa, sí hubo abusos durante la colonización. Y aunque no fue una disculpa de rodillas, a México le pareció suficiente. ¿Cuál fue el gran premio por esta concesión histórica? Sheinbaum lo invitó de inmediato a la inauguración del Mundial de fútbol de 2026. Al final del día, nada cicatriza las heridas del genocidio virreinal como unas entradas VIP para ver rodar el balón.
El esperado reencuentro
Ahora, en abril de 2026, Sheinbaum se convertirá en la primera persona a cargo del Ejecutivo mexicano en pisar territorio español desde que Enrique Peña Nieto paseó por allá en 2018. Aunque nos aclaran que "no tiene carácter de Estado", la presidenta coincidirá con Pedro Sánchez en un encuentro internacional en Barcelona, marcando un punto de inflexión en esta crisis diplomática de papel.
Crucemos los dedos para que en esta visita a nadie se le ocurra pedir disculpas por Hernán Cortés, o peor aún, terminar "pausando" el Mundial.
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