La presidenta Claudia Sheinbaum, en un arranque de insólita exigencia, ha lanzado un ultimátum a los burócratas de los tres niveles de gobierno, especialmente a los morenistas: si quieren hueso para el 2027, tienen que soltar el que ya están royendo. La medida, disfrazada de ética institucional, busca que los sedientos aspirantes dejen de fingir que trabajan por el pueblo y se dediquen de tiempo completo a lo que realmente les importa: sus propios proyectos políticos y campañas prematuras.
Como era de esperarse, los fieles soldados no tardaron en acatar la sagrada orden, y la senadora Andrea Chávez fue la primera en saltar del barco legislativo pidiendo licencia por tiempo indefinido a partir del 15 de abril de 2026. ¡Qué hermosa es la vocación de servicio cuando se mezcla con la ambición desmedida!
Claro que la conmovedora despedida de la senadora tuvo su toque de telenovela de bajo presupuesto. Chávez se despidió de todos sus camaradas con abrazos y sonrisas revolucionarias, a excepción de su excoordinador de bancada, Adán Augusto López, a quien apenas le dignó unas gélidas miradas. Se ve que el amor y la fraternidad en Morena tienen límites muy bien marcados.
Ahora, la candidata se dirige a lo que el senador José Manuel Cruz Castellanos llamó románticamente "el territorio", afirmando que será un "ejemplo a seguir" al irse a "seguir transformando este país" con su "doble función". Pero el camino no será un dulce paseo por el parque, pues en Chihuahua tendrá que despedazar políticamente al presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien también está babeando por la misma candidatura.
El baño de sangre interno -perdón, la transparente "batería de encuestas" democráticas- comenzará el 22 de junio, donde la dirigencia nacional elegirá por arte de magia a sus 17 coordinaciones estatales, quienes luego mutarán gloriosamente en los candidatos oficiales del partido. ¡Que empiecen los juegos del hambre y gane el mejor simulador!
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