Otra vez nos quieren vender espejitos relucientes a los ciudadanos. Resulta que ahora la gran "salvación" para la inmensa cáscara vacía de mil millones de dólares que dejará la planta COMPAS al cerrar en mayo de 2026 tiene un nuevo nombre: GAC Motor.
Según los cuentos chinos locales, esta empresa china está muy interesada en usar nuestras instalaciones para un "ensamble flexible", fabricando desde autos de combustión hasta eléctricos con el único fin de eludir los aranceles del 50% de Estados Unidos. Pero, seamos brutalmente honestos: nos están queriendo dar atole con el dedo con el mismo chiste mal contado.
¿Ya se les borró la memoria con la tragicomedia de BYD? Al principio, nuestras autoridades los recibieron con tapetes rojos y todo era miel sobre hojuelas, hasta que salieron las "divas" de la SEDECyT a hacerles malas caras y desplantes por encargo del gobierno mexicano, muerto de terror por la ira de Donald Trump y que terminó escondido debajo de la mesa jugando al teléfono descompuesto con las autoridades estatales para retrasar cualquier inversión china y no hacer enojar al vecino del norte. El resultado fue el que cualquier persona con sentido común esperaría: BYD se asqueó del papeleo eterno, la burocracia y los caprichos locales, mandó al diablo a Aguascalientes y se fue, muy quitado de la pena, a expandir su producción de 150 mil a 600 mil carritos en Brasil.
Y mientras todo este desastre ocurre, nuestro flamante Secretario de Desarrollo Económico anda muy distraído acumulando millas en Japón, entregando currículums a diestra y siniestra y presumiendo productos locales, pero ignorando por completo que la verdadera brújula económica hoy en día es lidiar con el T-MEC, Estados Unidos y Canadá.
El pronóstico para GAC Motor es todavía más sombrío que el futuro de los mil trabajadores especializados que COMPAS dejará en la calle. Si el estado y la federación ya espantaron a BYD y a Geely, ¿qué nos hace pensar que con GAC será distinto? Comprar la planta de Aguascalientes no es una oportunidad de negocios, es comprar un boleto de primera fila para ser el saco de boxeo en una pelea de borrachos entre Washington y Pekín.
Lo más seguro es que cuando llegue el dichoso mes de junio de 2026, fecha en la que supuestamente se hará el anuncio oficial de la ubicación de GAC, los chinos se den cuenta de la trampa mortal que es invertir aquí. Al final, Aguascalientes se quedará chiflando en la loma, acariciando ese flamante elefante blanco con capacidad para 230,000 vehículos que nadie quiere. Ya veremos si terminan rentando el cascarón de COMPAS para poner un tianguis gigante, una mega casa del terror para el Festival de Calaveras, o simplemente como una gran bodega para guardar el ego de nuestros funcionarios, porque para retener inversiones de verdad, ya vimos que no sirven.
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