Para la Fiscalía General de Aguascalientes, desmantelar una red de trata de personas tiene la misma urgencia que renovar la suscripción del gimnasio, pues tras descubrirse toda una red de trata en un encantador centro nocturno de la colonia Las Flores, este changarro ha decidido tomarse las cosas con una pasmosa y envidiable tranquilidad. Hasta el día de hoy, los ilustres elementos de la Dirección de Reglamentos del Municipio —sí, exactamente los mismos que se supone deben revisar cómo operan estos lugares— ni siquiera han sido citados a declarar. ¿Para qué apurarlos o interrumpir que sigan correteando a indígenas con artesanías?
El Secretario del Ayuntamiento, Enrique García López, reveló que no tiene conocimiento de que su personal de Reglamentos haya sido llamado a rendir cuentas por parte de la Fiscalía. Eso sí, con mucha valentía aseguró que si resulta alguna responsabilidad, se afrontará "con la rudeza que se requiera" y no van a solapar a nadie, aunque suponemos que esa implacable "rudeza" se desatará el día en que la Fiscalía recuerde que tiene un caso abierto y decida empezar a hacer preguntas. Por si las dudas, adelantó que el municipio va a mantener el antro clausurado por cuenta propia, previniendo el fatídico día en que la Fiscalía termine sus "diligencias", quite el aseguramiento y el lugar intente reabrir como si nada hubiera pasado.
Pero la verdadera comedia negra de esta tragedia burocrática está guardada en las bitácoras de inspección. Este centro nocturno era uno de varios dolores de cabeza en Las Flores... ¡pero por los estacionamientos!. Según los registros, no hay ni un solo reporte por la presunción de algún delito real; la gente y las autoridades solo se quejaban del desorden vial en la colonia. Queda clarísimo: en Aguascalientes, una red de trata de personas pasa totalmente desapercibida frente a las autoridades, pero un coche mal estacionado tapando una cochera es el verdadero crimen que moviliza las quejas. Por lo pronto el Municipio preparara informes para el Congreso y el Comité de Participación Ciudadana para explicar cómo lograron no ver un elefante en la sala.
Y para que toda la ciudadanía pueda dormir en paz, García López nos tranquiliza asegurando que, actualmente, no hay ni un solo centro nocturno más en la capital bajo investigación por situaciones similares. El problema es que la Fiscalía está manejando un solo caso en el que ni siquiera han citado a los inspectores, y abrir una segunda investigación probablemente colapsaría su sistema nervioso. Que siga la fiesta, total, aquí no pasa nada que no se arregle revisando dónde dejamos estacionado el auto.
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