¡Qué maravillosa y brillante idea han tenido las autoridades para celebrar el Día del Niño en Aguascalientes! En un país donde la obesidad infantil aparentemente no es ninguna preocupación, el Gobierno del Estado, el mismísimo DIF Estatal y la Secretaría de la Familia han llegado a la brillante conclusión de que la mejor manera de cuidar el desarrollo de los menores de 8 a 13 años es poniéndolos a cocinar su propio colesterol. Nada como incentivar a los niños a elaborar pizzas, uno de los alimentos más engordantes y menos recomendados que existen para esa etapa de la vida.
El evento, bautizado con un humor involuntario como “Gigantes de la Pizza, ¡Manos a la Masa!” —quizás como una profecía del tamaño que alcanzarán los participantes si continúan con esta dieta—, les otorga dos generosas horas para crear una bomba calórica de al menos 15 centímetros de diámetro. Y por si la sobredosis de carbohidratos y grasas saturadas de la masa base fuera poca cosa, los organizadores exigen que los pequeños lleven un "ingrediente secreto para darle su toque especial", animándolos a añadirle aún más embutidos y excesos a su creación.
En lugar de aprovechar los recursos y el alcance gubernamental para combatir los graves problemas de sobrepeso en este sector poblacional y educarlos sobre verdadera nutrición, las autoridades prefieren evaluar rigurosamente "el sabor, la presentación, el tamaño y la limpieza" de una comida chatarra. Es verdaderamente enternecedor ver a las instituciones, de la mano del Grupo de Industriales Panaderos, premiando a los tres primeros lugares por aprender desde temprana edad a hornear la comida rápida que los mantendrá redonditos y como clientes frecuentes del cardiólogo en unas décadas. ¡Un aplauso de pie para esta impecable estrategia estatal que ignora olímpicamente las alarmas de salud infantil!
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