Parece que al Partido Verde (PVEM) se le agotaron los políticos de verdad, o al menos los que saben fingir que lo son, porque han decidido ir a buscar "talento" en el fondo del barril de los melodramas de la tarde. Según cuentan en los pasillos de Aguascalientes, la cúpula del partido le está coqueteando abiertamente al actor de telenovelas Ricardo Franco. Al parecer, la nueva estrategia ecológica del Verde consiste en reciclar malas actuaciones para ver si pegan en la boleta.
Y es que la genial idea del partido ha llegado al grado de comenzar a medir a Franco en sus encuestas internas, evaluando si nos castigan poniéndolo a competir por una curul en el Congreso local o, en un arranque de cinismo total, por la mismísima alcaldía de la capital hidrocálida. Porque claro, ¿qué mejor preparación para administrar los recursos de una ciudad o legislar que haber derramado lágrimas falsas en joyas de la televisión como “Corazón indomable” y “Amor amargo”? Nada grita "estadista visionario" como saber leer un teleprompter y fruncir el ceño dramáticamente.
Lo más trágico de este circo es que esta ni siquiera es la primera vez que Franco intenta vendernos el papel de servidor público. En el pasado proceso electoral de 2021, el actor abandonó momentáneamente los foros de grabación para postularse a la presidencia municipal. En aquella ocasión lo hizo impulsado por el entonces Partido Libre de Aguascalientes, demostrando que su convicción ideológica y lealtad partidista son tan profundas y consistentes como los guiones de sus novelas.
Ahora, solo nos queda esperar con morbo para ver si el Partido Verde, en su infinita desesperación por rasguñar unos cuantos votos que justifiquen su existencia, logra convencerlo de protagonizar este patético remake electoral y arrastrarlo, una vez más, de las pantallas de televisión directo a las urnas. Preparen las palomitas, porque esta farsa política promete hacerle honor a su currículum y ser verdaderamente un amor amargo.
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