La pobre, indefensa y marginada automotriz japonesa Nissan está sufriendo horrores y necesita que el gobierno federal la rescate para poder respirar. Resulta que los malvados aranceles estadounidenses los tienen contra las cuerdas, y como cualquier gigante corporativo que se respete, su primera reacción no es innovar ni asumir sus errores comerciales, sino chantajear al gobierno mexicano pidiendo un salvavidas.
¿El motivo de su "inesperada" tragedia? A la marca nipona parece que se le atragantaron las reglas de origen del T-MEC. Al no cumplir con el contenido regional exigido por el tratado, sus flamantes modelos Sentra y Kicks, exportados desde Aguascalientes hacia la Unión Americana, ahora tienen que pagar un módico arancel del 25%. ¡Qué injusticia que las leyes apliquen para ellos!
El presidente y director general de Nissan Mexicana, Rodrigo Centeno, en un dramático acto de victimización ante los medios, lloró amargamente explicando que la empresa tuvo que asumir "gastos de 1 a 1.2 millones de dólares en 2025" por estos aranceles. Obviamente, la paciencia y los bolsillos de la multinacional ya llegaron a su límite y ahora sacan la carta del terror: o el gobierno federal se sienta a dialogar para "compensar" el impacto, o se verán "obligados" a eliminar un turno entero de producción en Aguascalientes en unos meses.
Para que vean que no son unos avariciosos, el directivo asegura que no le están pidiendo al gobierno que les pague el 25% completito (¡faltaba más, qué considerados!), sino que se conforman con unas cuantas ayuditas a través de "mecanismos en materia de deducibilidad y laboral". Traducido del lenguaje de relaciones públicas a la realidad: "O me cobras menos impuestos y me dejas torcer las leyes laborales, o 19 mil empleos en México pagarán el pato". El clásico y hermoso manual del capitalismo moderno: privatiza tus ganancias, pero cuando seas incompetente, socializa tus pérdidas.
Y es que los números de Nissan, francamente, dan lástima. En 2025 su producción cayó un "apocalíptico" 1.7%, fabricando la insignificante cantidad de 669 mil vehículos, mientras que sus exportaciones a EUA se contrajeron un 12%. Pero agárrense, porque para el primer trimestre de este año, la cosa se puso verdaderamente cómica: las exportaciones del Sentra bajaron 3%, las del Kicks cayeron un 19%, y el pobre Versa se desplomó un humillante 84.5%.
Así que ya lo saben. Si ven al gobierno regalando concesiones fiscales a esta empresa automotriz, aplaudan el heroísmo. Es eso, o dejar que los obreros bien calificados de Aguascalientes se queden en la calle porque la empresa se niega a pagar por su propia incapacidad aduanera.
enDOSminutos.com / Realidad irreverente
