El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ya llegó a tocar la puerta de la Secretaría de Educación Pública y en el Instituto de Educación de Aguascalientes con su Pliego Nacional de Demandas para el 2027, y parece que a la medrosa parte gubernamental ya le empezaron a temblar las corvas.
Para empezar, los maestros no andan con rodeos: en voz de Adriana Ochoa Díaz, secretaria general de la Sección 1 en Aguascalientes, exigen un muy merecido aumento salarial del 13%. Atrás quedó ese raquítico 8% que las autoridades autorizaron para este año; de hecho, Ochoa confiesa que los docentes querían (y merecen) más, pero se vieron amables y se plantaron en el 13%, cifra que consideran totalmente factible. ¡A ver si a los encargados del presupuesto no les da un patatús por tener que pagarle lo justo a quienes educan al país!
Pero el terror de los burócratas no termina en la cartera. El magisterio va, con justa razón, por la cabeza de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM). Aunque la SEP presumía que este órgano era la panacea de la "transparencia", los maestros ya desenmascararon el chiste: es solo una instancia burocrática, totalmente inequitativa y ajena al verdadero mérito docente. Básicamente, un estorbo que debe desaparecer para ayer.
Y si hablamos de chistes de mal gusto por parte del gobierno, hay que mencionar la Ley General del ISSSTE en materia de pensiones. El SNTE exige su abrogación inmediata, porque actualmente el marco legal obliga a los docentes a jubilarse con ingresos de miseria, recibiendo apenas una tercera parte de lo que ganaban en activo. ¿Acaso esperan que después de toda una vida aguantando alumnos, padres de familia revoltosos y trámites absurdos, los maestros sobrevivan del aire? La revisión de estas jubilaciones es una urgencia nacional.
Por si a las autoridades no les ha quedado claro, el pliego también les deja tarea: los maestros exigen que se les reduzca la absurda carga administrativa para que puedan, de hecho, enseñar. Además, piden opciones reales para su profesionalización y que el gobierno salga de su escondite para solucionar de forma definitiva los graves problemas de infraestructura, mantenimiento y equipamiento que se caen a pedazos en las escuelas de todo el país. A nivel local, en Aguascalientes, también se le suma el urgente tema de salud.
En resumen, el magisterio ya puso las exigencias sobre la mesa. Ahora solo falta ver si a la tímida parte gubernamental le alcanza el valor para hacer su trabajo y cumplir, o si seguirán escondiéndose debajo de sus escritorios burocráticos.
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