Si alguna vez dudaste de la capacidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) para encontrar el lado positivo de las peores tragedias, prepárate para sorprenderte. Justo en el momento en que una hermosa y viscosa marea negra adorna las costas de Veracruz y Tamaulipas gracias a un derrame de petróleo, la empresa del Estado decidió que era la ocasión ideal para sacar los matracas y presumir sus cifras alegres.
¡Brindemos con crudo! Pemex anunció con el pecho inflado de orgullo que en febrero de 2026 la elaboración de gasolinas se disparó un 26.71% y la de diésel un 79.93%. ¿A quién le importa que miles de especies marinas estén nadando en hidrocarburos cuando por fin estamos avanzando hacia la mítica "soberanía energética" y reduciendo nuestra dependencia del extranjero?. Un pequeño sacrificio de la fauna marina a cambio de no importar tanta gasolina extranjera parece un trato justo en la lógica de la paraestatal.
Pero el verdadero pico del humor negro llega con su justificación para la caída del 23.82% en la elaboración de combustóleo. Según Pemex, este descenso es un claro reflejo de su invaluable "compromiso ambiental". Porque claro, nada grita "somos ecologistas" como dejar de producir combustóleo en las refinerías para mejor esparcir el petróleo directamente en las aguas del Golfo de México. ¡Es una estrategia brillante para ahorrar en costos de almacenamiento! Eso sí, parece que su compromiso requirió que 3,000 personas se desplegaran en Tamaulipas para limpiar las playas.
Por supuesto, nunca faltan los aguafiestas que no saben apreciar el milagro petrolero. Organizaciones como Greenpeace andan de exageradas exigiendo respuestas al gobierno y rogándole a los ciudadanos de Veracruz y Tabasco que manden fotos y videos de la catástrofe. Según estos "activistas digitales", el gobierno está minimizando el problema y desacreditando a quienes intentan documentar el desastre de manera independiente.
Seguramente Greenpeace no ha entendido la estrategia de comunicación oficial. Si le damos tiempo a Pemex, no tardarán en salir a decir que esa inmensa mancha negra en el mar no es petróleo, sino una inofensiva "liberación de vapor de agua", tal como descartaron hace poco la fuga en su refinería de Dos Bocas asegurando que la población no corría ningún peligro.
Enhorabuena a Pemex por sus aplastantes éxitos. Siguen bajando la importación de combustibles, mientras mantienen intacta su impecable capacidad para exportar desastres ecológicos. ¡Un verdadero orgullo nacional!
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