Qué alivio saber que, ante la ola de violencia y corrupción, nuestras autoridades tienen claras sus prioridades: el merecido descanso de Semana Santa. La presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido quedarse en la Ciudad de México para disfrutar de unos días de profunda convivencia familiar y amor. Y para que nos quede claro que el estrés de gobernar no es lo suyo, en su mensaje desde Palacio Nacional hasta se dio el lujo de presumirnos a uno de sus gatos en un tono sumamente relajado.
¿Que el país se cae a pedazos? Detalles menores. Lo vital es que la mandataria aprovechará para descansar junto a su esposo, Jesús María Tarriba, y visitar a su hijo Rodrigo y a su nieto. Claro, también prometió "avanzar en la planeación de las conferencias matutinas", porque escuchar su propia voz todos los días frente a un micrófono sin duda requiere de mucha meditación y reposo absoluto.
Mientras la presidenta nos manda "mucho cariño y amor" para estas vacaciones, la realidad de México sigue pareciendo un thriller de bajo presupuesto. Tan solo en estos días de paz espiritual, tuvimos a un colombiano muerto tras una aparatosa persecución por el robo a una camioneta de valores en pleno segundo piso del Periférico. Y ni hablar de la honestidad valiente de nuestros cuerpos de seguridad: tres policías capitalinos fueron detenidos por robarse más de 3 millones de pesos. ¡Seguro también querían su "guardadito" para irse a Acapulco!
Pero no se preocupen, que el gobierno sí está actuando con mano dura contra los verdaderos criminales de este país: los ciudadanos que quieren echarse una cervecita en sus días libres. Las alcaldías de Cuajimalpa y Gustavo A. Madero implementaron la temible Ley Seca para garantizar el "orden" en las calles. Más te vale no comprar una botella, porque ahí sí te caen encima con sanciones económicas y arrestos administrativos.
Así que ya lo sabes, querido contribuyente. Mientras en la frontera incautan más de 5 millones de dólares en drogas, cae el fundador de La Unión Tepito y los cárteles mexicanos consolidan sus franquicias de trata de personas y precursores químicos con extranjeros, tú no puedes comprarte una caguama. Mejor sigue el elevado ejemplo de Palacio Nacional: acaricia a tu gato, ignora la realidad de allá afuera y ten unas santas (y muy sobrias) vacaciones.
