En Aguascalientes, la justicia electoral es tan ágil que casi da vértigo. Celebremos todos, pues la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales ha anunciado con enorme orgullo que "prácticamente eliminaron todo el rezago" de procesos electorales pasados. ¡Un aplauso de pie para el sistema! Sin embargo, para no perder esa bonita costumbre burocrática de hacer las cosas a medias, todavía mantienen 10 expedientes abiertos. ¿Y qué crímenes tan "ridículamente complejos" mantienen en jaque a nuestras brillantes autoridades? Nada del otro mundo: solo unas cuantas personas que fueron detenidas en flagrancia por proferir amenazas directas en las casillas y llevar armas blancas para intimidar a los votantes.
Resulta fascinante y casi cómico cuestionarnos cómo es posible que el aparato judicial siga arrastrando un rezago por temas que suenan a chiste de mal gusto. Digo, ¿quién no ha sentido el impulso democrático de llevarse un cuchillo a la urna para asegurar que los demás voten "correctamente"? Daniel Gutiérrez Ruvalcaba, el titular del área, nos pide comprensión, justificando que la permanencia de estos expedientes responde simplemente al "tránsito natural de los procesos legales" y a que el cierre administrativo depende de los tiempos que marca la ley. Claro, la sagrada burocracia tiene su ritmo, sobre todo cuando se trata de procesar a sujetos que confunden la fiesta electoral con un asalto a mano armada.
Pero no seamos malpensados, el hecho de que estas carpetas sigan abiertas no significa que las autoridades estén rascándose la barriga. ¡Para nada! Resulta que los expedientes siguen ahí, ocupando espacio, porque los imputados están cumpliendo con "suspensiones condicionales". Esto significa que, en un alarde de justicia implacable, estos amables portadores de cuchillos electorales están haciendo "servicios comunitarios". Qué inmensa tranquilidad da saber que, después de aterrorizar a los ciudadanos en plena casilla, el castigo es ir a barrer una banqueta antes de que la autoridad decrete el perdón definitivo de su causa.
La gran y ambiciosa meta de la Fiscalía es llegar al inicio del proceso electoral de 2027 con exactamente cero carpetas activas. Esperemos que para entonces logren cerrar estos últimos y absurdos pendientes judiciales, y que, con un poco de suerte, en la próxima jornada electoral la credencial del INE ya no necesite ir acompañada de un machete para ejercer el voto. ¡Viva la democracia y su lentitud cautelar!
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