Mientras en otras partes del país ocurren eventos tan "insignificantes" como fundadores del crimen organizado declarándose culpables por narcotráfico en Estados Unidos, o denuncias de presuntas extorsiones dentro de los penales locales, los medios de comunicación locales han decidido enfocar su titánico rigor periodístico en la verdadera noticia del siglo: unas fotografías de un supuesto taxi de gama deportiva circulando en redes sociales.
Así es, en un despliegue de periodismo de investigación sin precedentes, se ha dado cobertura de primera plana a unas imágenes donde aparece un vehículo deportivo con el número económico 1683, estacionado supuestamente en la Delegación Insurgentes y portando los inmaculados colores y logotipos del sistema de transporte público de Aguascalientes. Ante tal amenaza a la realidad cotidiana, las autoridades no podían quedarse calladas.
Afortunadamente, contamos con la infinita prestancia de los funcionarios públicos, quienes aparentemente tienen las agendas lo suficientemente despejadas como para responder preguntas sin sentido. El director de la Agencia de Movilidad del Estado, Ricardo Serrano Rangel, salió valientemente a dar la cara ante la prensa para abordar este enigma digno de ciencia ficción. Con una seriedad absoluta, el funcionario declaró que es necesario corroborar la veracidad de las imágenes, sugiriendo que la ciudadanía podría ser víctima de una compleja ilusión digital. Sus profundas palabras, que seguramente pasarán a los anales de la historia gubernamental, fueron: "Hay que checarlo, a mí se me hace, digo, salvo revisarlo tendríamos que verlo en el padrón [...] Hay que ver si no es un tema de inteligencia artificial".
Pero el funcionario no se detuvo ahí en su noble misión de educar a las masas; aprovechó los micrófonos para darnos una cátedra magistral sobre las leyes de movilidad. Explicó detalladamente que, por ley, un taxi debe ser un vehículo sedán de cuatro puertas, con cajuela trasera y bolsas de aire para garantizar la seguridad vial. Porque, claramente, la principal preocupación burocrática ante la remota posibilidad de un superdeportivo operando como transporte público es determinar si tiene el espacio adecuado en la cajuela.
Y por si la sociedad no estuviera lo suficientemente tranquila con estas aclaraciones, Serrano Rangel también se dio el tiempo de desmentir otro gravísimo rumor de internet en la misma entrevista: tuvo que aclarar formalmente que un supuesto camión de la ruta YOVOY avistado en el Estadio Akron en Guadalajara no pertenecía a la flota oficial del gobierno, sino que era una unidad de alquiler privada para excursiones. ¡Menos mal que el Estado nos protege de las mentiras futboleras de Facebook!
Para rematar esta obra maestra del surrealismo burocrático, la dependencia gubernamental admitió, en un chispazo de brillantez analítica, que este tipo de situaciones pueden "prestarse a interpretaciones erróneas o burlas". ¡Vaya capacidad de deducción! En un acto final de solemnidad institucional, invitaron a la población a reportar cualquier anomalía a través de sus canales oficiales, proporcionando el número 449 280 69 80, por si usted, estimado ciudadano, llega a ver una nave espacial pintada de taxi o un elefante de color rosa y necesita generar un folio para darle "seguimiento formal".
En resumen, no hay de qué preocuparse: mientras los medios sigan ignorando los problemas estructurales para rellenar sus portales, nuestros servidores públicos siempre estarán al pie del cañón, listos y dispuestos a proteger a la nación de los terribles peligros de las imágenes generadas por inteligencia artificial.
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