Si pensabas que tu semana iba mal, la Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán ha decidido alegrarnos la existencia anunciando que se preparan para un "nuevo orden" en el Golfo Pérsico y que el estrecho de Ormuz nunca volverá a su estado anterior. ¡Qué alivio saber que las rutas comerciales globales están en manos tan proactivas! La respuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, ha sido el pináculo de la diplomacia moderna: amenazar a través de su red social Truth Social con desatar "el infierno" o directamente "volarlo todo por los aires" si no abren "el maldito estrecho". Afortunadamente, hasta el apocalipsis tiene botón de posponer, ya que el mandatario insinuó en un enigmático mensaje que su ultimátum de desatar el caos se extendía un día más, hasta el martes a las 20:00, hora del Este.
Mientras el mundo espera el infierno prometido, al menos hay "buenas" noticias para el ejército estadounidense, que logró rescatar a un piloto de un caza F-15E derribado por las fuerzas iraníes. Al parecer, un oportuno dato de la CIA al amanecer salvó a Trump de morderse las uñas en la Casa Blanca y permitió una misión terrestre "de vida o muerte" que rescató al militar herido. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no perdió la oportunidad de subirse al tren de los halagos, felicitando a Trump por su "liderazgo decisivo" y comparando la hazaña militar con la histórica misión de Entebe.
Por supuesto, los mercados financieros están festejando esta comedia de errores bélicos a su manera: el precio del petróleo crudo West Texas Intermediate (WTI) aprovechó el pánico para superar los 113 dólares por barril. Pero no hay de qué preocuparse, los salvadores de la OPEP+ han acordado un monumental e impactante aumento de producción de 206.000 barriles diarios. ¡Un esfuerzo titánico que cubre menos del 2% del suministro interrumpido por el bloqueo marítimo! Para colaborar un poco más con el caos energético, Irán ha tenido el hermoso detalle de atacar con misiles y drones diversas refinerías y plantas petroquímicas en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin e Israel. Por si fuera poco, la ciudad israelí de Haifa recibió el impacto directo de un misil en un edificio residencial, dándole más trabajo a los equipos de rescate locales.
Y para coronar el pastel del absurdo geopolítico, el gobierno de Rusia —ese histórico faro de la paz mundial— ha salido a pedirle a Estados Unidos que por favor abandone el "lenguaje de los ultimátums" y regrese a la vía de la negociación. Mientras tanto, en la Franja de Gaza, los terroristas de Hamas se niegan rotundamente a discutir la ridícula idea del desarme propuesta en la "Junta de Paz para Gaza" de Trump, considerándola un mero truco para continuar un "genocidio".
Al final del día, parece que todos los líderes involucrados están ignorando por completo el tierno llamado de Pascua del papa León XIV, quien pidió cándidamente que "quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz". ¡Mucha suerte con eso, Su Santidad!
enDOSminutos.com / Realidad irreverente
