Si usted creía que la jornada laboral de ocho horas era agotadora, es porque no dimensiona el monumental esfuerzo que hace la senadora panista por Aguascalientes, María de Jesús Díaz Marmolejo, cariñosamente apodada "La Chuya". Tan desgastante es su labor en la Cámara Alta que se ha visto obligada a cuidar su salud ausentándose cuatro veces sin justificación desde que inició su periodo en septiembre de 2024. Seguramente el estrés de tener que sentarse a votar era demasiado para su sistema nervioso.
Gracias a su titánico esfuerzo por evitar el recinto legislativo, se ha coronado en el top de los senadores con más faltas en la actualidad, según una minuciosa investigación del diario Excelsior. Sin embargo, la senadora debe sentirse un poco frustrada, ya que ni siquiera en el noble deporte de no ir a trabajar puede ser la número uno: ese trofeo le pertenece al líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien la humilla rotundamente con ocho inasistencias injustificadas. ¡Ánimo, Chuya, un par de "enfermedade$" estratégicas más y le quitas la corona a "Alito"!
Pero seríamos injustos si dijéramos que no hace nada; cuando "La Chuya" decide honrarnos con su presencia, deja una huella imborrable de paz y diplomacia. A los pocos días de asumir sus funciones en el Senado, hizo gala de su elevado nivel de debate político al pedir públicamente "linchar" al "pendejo" que se atreviera a apoyar la iniciativa de Reforma Judicial del gobierno federal. Resulta poético y fascinante que alguien que apenas y asiste a su lugar de trabajo tenga tanta energía acumulada para organizar una turba iracunda.
Por si fuera poco, su lealtad política es tan constante y firme como su asistencia. En un giro digno de telenovela, en diciembre pasado ignoró olímpicamente la postura de su partido para votar a favor del nombramiento de Ernestina Godoy como nueva fiscal general. Claramente, "La Chuya" es un espíritu libre que se niega a ser encadenada a la aburrida línea de su bancada (o a su propia curul).
Apenas hace unas semanas, la legisladora anunció que presentaría una denuncia a las autoridades tras haber sido víctima de una presunta agresión física y verbal. Con el historial de sus apariciones, uno no puede evitar preguntarse si la agresión no habrá sido simplemente la reacción de terror de algún guardia de seguridad que, al verla caminar por los pasillos del Senado, pensó que estaba viendo una aparición paranormal.
En fin, los mexicanos podemos dormir tranquilos sabiendo que nuestros impuestos financian a tan ilustre representante. Después de todo, alguien tiene que hacer el difícil trabajo de no hacer absolutamente nada.
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