En un despliegue de velocidad investigativa que dejaría a Sherlock Holmes pidiendo perdón, la Policía Estatal de Aguascalientes ha resuelto el misterio del cuerpo "emplayado" (o "empaquetado", para usar términos más técnicos) encontrado en el municipio de Cosío. Su brillante conclusión, anunciada casi antes de que se enfriara la escena del crimen, es contundente: "No tenemos algún reporte de persona desaparecida y menos en ese sector".
El Secretario de Seguridad Pública del Estado, Antonio Martínez Romo, se apresuró a tranquilizar a la población adelantando que, al no tener una denuncia formal de desaparición en la zona, lo más seguro es que el cuerpo haya sido importado amablemente desde otro estado para ser abandonado en territorio hidrocálido. ¡Qué alivio! Las fronteras del estado funcionan a la perfección como basurero clandestino, pero al menos los registros locales están impecables.
Ahora bien, hay que aplaudir la inocencia y fe inquebrantable de nuestras autoridades en la burocracia ciudadana. Porque claro, es un hecho universalmente reconocido que cuando alguien anda metido hasta el cuello en malos pasos o en la comisión de delitos, su familia corre inmediatamente a la comandancia a levantar un acta si no regresa a cenar.
Imaginen la escena en el Ministerio Público: —"Buenas tardes, oficial. Vengo a reportar la desaparición de mi hijo. Salió en la mañana a cobrar el piso, secuestrar a un par de personas y ajustar cuentas con el cártel rival, pero ya son las 8:00 p.m. y no me contesta el WhatsApp. ¿Me da una copia de la ficha de búsqueda, por favor?"
Nadie en sus cinco sentidos va a denunciar la desaparición de un familiar que opera fuera de la ley. Acercarse a las autoridades a reportar a un criminal desaparecido es como invitar a Hacienda a revisar tus cuentas el día que ganaste la lotería sin comprar boleto. Pero para la Policía Estatal, la ecuación es simple: si no hay un papelito firmado con copia la INE que diga "se busca", entonces aquí no ha pasado nada y "esperamos a que la Fiscalía dé un dictamen oficial". Esa es otra historia.
Así que ya lo saben, ciudadanos. En Aguascalientes no hay desaparecidos, solo turistas foráneos que llegan muy bien envueltos en plástico a disfrutar del paisaje de Cosío.
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