Bienvenidos a otro glorioso día en el circo de la economía mundial, donde la tensión de la guerra nos brinda la comedia absurda que no sabíamos que necesitábamos. Resulta que el indicador del dólar spot ha decidido tirarse por un precipicio, cayendo un 0.2 por ciento y tocando tristemente su nivel más bajo en el mes. ¿El motivo de esta tragedia bursátil? Nada menos que el presidente Trump declarando, con su habitual modestia, de que Irán lo anda buscando desesperadamente para llegar a un acuerdo. Claro, porque nada como el hecho de que te pongan un bloqueo militar en la cara.
Todo este sainete diplomático llega después de que Trump, ordenara bloquear el estrecho de Ormuz tras el evidente fracaso y estancamiento de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. ¿Qué mejor manera de desatascar la diplomacia que asfixiando los envíos de petróleo y gas, agravando de paso la crisis energética mundial y disparando los precios del petróleo hasta los módicos 100 dólares por barril? ¡Una auténtica ganga para el ciudadano de a pie!
Por supuesto, los "expertos" de traje a medida ya han salido de sus cuevas de Wall Street para iluminarnos con su brillante clarividencia pronosticando que el dólar se mantendrá en este rango de estancamiento "mientras persista la incertidumbre". Mientras tanto, el yen japonés fue la única divisa de los grandes que decidió hundirse solidariamente frente al dólar.
Pero el galardón absoluto a la ironía macabra se lo llevan los estrategas de ING Bank. Según estos titanes de la empatía financiera, aunque un bloqueo naval estadounidense dispare los precios del petróleo hasta dejarnos en la miseria, esto representa "un mejor resultado para la economía global que un nuevo ataque a la infraestructura energética de la región". Básicamente, nos están pidiendo que celebremos: "Alégrense, plebeyos, estamos estrangulando su economía lentamente, pero al menos no estamos volando refinerías por los aires". Y bajo esta reconfortante lógica del mal menor, dudan seriamente que el dólar necesite apreciarse mucho más.
Brindemos, pues, con un barril de crudo de 100 dólares, por la infinita sabiduría de nuestros líderes y estrategas globales.
enDOSminutos.com / Realidad irreverente
