¡Bienvenidos, contribuyentes, al circo más caro y menos productivo del país! Si alguna vez se han preguntado cómo se ve tirar el dinero público a la basura con orgullo y alevosía, no busquen más: en el Censo Nacional de Poderes Legislativos Estatales que publicó ayer el INEGI (CNPLE) podemos ver que el Congreso del Estado de Aguascalientes tiene la fórmula perfecta para una verdadera clase magistral de ineptitud comprobada con cifras oficiales.
La fábrica de ocurrencias millonarias
Para empezar a reír (o llorar), hablemos de dinero. Este selecto club de inútiles calienta-asientos se embolsó y ejerció un jugoso presupuesto anual de poco más de 290 millones de pesos. Con ese nivel de gasto, uno esperaría leyes de primer mundo, ¿verdad? Pues no. Se ubicaron en el décimo lugar nacional al presentar 529 iniciativas. Si sacamos la calculadora y prorrateamos el presupuesto, cada ocurrencia plasmada en papel nos costó la ridícula cantidad de 550 mil pesos.
Pero el chiste se cuenta solo cuando pasamos al escabroso tema de la "eficiencia". De esas 529 propuestas, su brillantez intelectual solo les alcanzó para que se aprobaran 77. Así es, el costo real por cada iniciativa que sí sirvió para algo se eleva a la grotesca cifra de tres millones 780 mil pesos. En cualquier empresa privada, un índice de fracaso del 85.4% es motivo de despido inmediato; en el Congreso de Aguascalientes, es simplemente un martes cualquiera.
Campeones indiscutibles en reciclaje de absurdos
Si hay algo en lo que nuestros diputados destacan y merecen una medalla de oro es en producir desechos. Aguascalientes es, oficialmente, el Congreso estatal con más basura parlamentaria de todo el país. Lograron el deshonroso récord de acumular 36 iniciativas calificadas como totalmente improcedentes. Les pagamos millones para redactar disparates que terminan directamente en la trituradora de papel.
Hipotequemos el futuro en silencio
Eso sí, para endeudarnos son unos genios de la agilidad. Cuando no están redactando basura, aprueban deuda a velocidades récord: fueron el tercer estado en aprobar más deuda pública estatal con un monto de 9,675 millones de pesos. Y para no perder el toque, también le dieron el primer lugar nacional a sus municipios, aprobándoles una deuda pública por 3,196 millones de pesos. ¡Bravo! Si no saben legislar, al menos saben cómo arruinarle el futuro a las próximas generaciones.
Y por favor, ni se les ocurra intentar quejarse o pedir cuentas. Este Congreso es tan alérgico a la gente que Aguascalientes es uno de los escasos ocho estados en toda la República que se niega a abrir espacios para la participación ciudadana. Tampoco les gusta molestar a sus amigos en el gobierno: siguen siendo el estado que menos hace comparecer a sus funcionarios, con unas miserables 6 comparecencias. ¡Que nadie interrumpa la siesta gubernamental!
Además, ¿castigos por hacer mal su trabajo? Por favor, la impunidad es la regla de oro: solo existen dos procedimientos por presunta responsabilidad de faltas administrativas contra servidores públicos del congreso, curiosamente ninguno ha concluido y, por supuesto, no existe ni una sola sanción para ellos.
Inclusión en la incompetencia
El nivel de cinismo es tal que, a pesar de este fracaso monumental, Aguascalientes ocupa el quinto lugar nacional en legisladores reelectos. ¡El fracaso absoluto aquí se premia con otro periodo en la silla! Y aunque somos el tercer estado con más personas "discapacitadas" legislando, queda clarísimo que su verdadera discapacidad colectiva es la de hacer su trabajo.
Pero hey, al menos podemos aplaudir su progresismo: son el único estado de todo México que tiene personas legisladoras identificadas como No Binario. Es hermoso ver cómo en Aguascalientes han logrado la verdadera igualdad: no importa cómo te identifiques, todos tienen exactamente la misma oportunidad de cobrar millones, fracasar en el 85% de lo que hacen y generar la basura parlamentaria más cara del país.
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