Por si no lo sabían, la Feria Nacional de San Marcos es el evento cultural más pacífico del universo. Tan pacífico, de hecho, que el secretario de Seguridad Pública del Estado, Antonio Martínez Romo, salió a calmar a las masas presumiendo que en una jornada promedio solo tienen que atender hasta cinco reportes diarios de riñas. Claro, luego se le chispoteó el minúsculo detalle de que hay días en los que el conteo llega a 30 batallas campales, justificando que "es complicado dar una cifra fija". ¡Pecata minuta! Un par de sillazos voladores entre la multitud nunca le han hecho daño a nadie.
¿Y cuál es el insondable misterio detrás de estas peleas dignas del Coliseo Romano? Resulta que, en un giro de eventos que ni los más grandes pensadores pudieron anticipar, los asistentes se agarran a golpes en las zonas donde hay venta excesiva de bebidas alcohólicas, música en vivo y gente aglomerada como sardinas. La zona cero de esta masacre etílica es, por supuesto, la Expoplaza y sus andadores repletos de barras.
Ante esta revelación, uno pensaría que las autoridades buscarían regular la venta de alcohol o el aforo, ¿verdad? ¡Por supuesto que no! La verdadera solución gubernamental es instaurar un estado de vigilancia digno de una distopía de ciencia ficción.
Para contener a estos peligrosísimos escuadrones armados con vasos de michelada, la autoridad ha decidido responder de manera totalmente proporcionada. El operativo incluye drones con tecnología de analíticos y reconocimiento facial, la plataforma cibernética "Andrómeda", torres de observación y, para que no falte la discreción, tres helicópteros de los tres órdenes de gobierno sobrevolando la fiesta. Porque todos sabemos que no hay nada que relaje más a un tipo alcoholizado y con ganas de pelear que tener a la fuerza aérea militar respirándole en la nuca. Ah, y también habrá detectores de metales, todo bajo un irónico "estricto respeto a los derechos humanos", faltaba más.
Pero la medalla de oro a la exageración se la lleva la Fiscalía de Aguascalientes. En un despliegue de imaginación legal sin precedentes, han advertido que si te agarras a trompadas junto con tus amigos, el berrinche podría tipificarse como asociación delictuosa. Que tiemblen los grandes cárteles, porque el verdadero crimen organizado en el país resulta ser un grupo de compadres defendiendo su lugar frente al escenario a punta de empujones.
Afortunadamente, el secretario Martínez Romo nos jura que este despliegue digno de la Tercera Guerra Mundial no dejará sin policías al resto de las colonias y municipios, pues contarán con la Guardia Nacional y el Ejército patrullando las calles. Así que ya lo saben: pónganse su mejor ropa, vayan a disfrutar de una "feria segura para familias y visitantes", y disfruten de la verbena... donde la única diferencia entre ir a divertirse y entrar a un penal de máxima seguridad, es que aquí por lo menos hay música de Emmanuel y Mijares de fondo.
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