Después de diez días de misión en el espacio, orbitando la Luna y convirtiéndose en los primeros seres humanos en hacerlo en el último medio siglo, los astronautas de la misión Artemis II están a punto de volver a casa. Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen nos demostrarán que para hacer una entrada triunfal en la Tierra, ¡hay que hacerlo a lo grande!.
Aquí te contamos los detalles de este regreso espectacular digno de una película de acción:
1. Una "ligera" frenada y una bola de fuego Si creías que el tráfico en la ciudad era pesado, imagina tener que desacelerar desde casi 24,000 millas por hora hasta unas 300 millas por hora solo al entrar a la atmósfera. En este proceso, la cápsula Orion se convertirá en una auténtica bola de fuego, alcanzando temperaturas de más de 2,500 grados centígrados (¡casi la mitad de la temperatura de la superficie del Sol!). Afortunadamente, no se van a asar; un escudo térmico de titanio, mejorado tras la misión Artemis I, será el encargado de mantenerlos frescos y a salvo. Al final de esta frenada extrema, un sofisticado sistema de 11 paracaídas se abrirá para que caigan de forma casi angelical al agua a unas relajantes 20 millas por hora.
2. ¿Un temblor? ¡No, es la NASA saludando! Para los habitantes del sur de California, el Servicio Geológico de los Estados Unidos tiene un aviso importante: si el viernes 10 de abril, entre las 17:00 y las 17:15 horas, sienten que las ventanas vibran o escuchan un estruendo, no entren en pánico. Se tratará de un "boom sónico" causado por la cápsula rompiendo la barrera del sonido en su veloz descenso. De hecho, el organismo los invita a llenar una encuesta en línea si logran sentir este ruidoso "saludo" desde el cielo.
3. Un recibimiento VIP con alberca y "porche" incluido El aterrizaje (o mejor dicho, amerizaje) ocurrirá en el océano Pacífico, frente a las costas de California, alrededor de las 20:07 horas (tiempo del este). Pero la NASA no los va a dejar nadando a la deriva. Un equipo de buzos de la Marina estadounidense llegará en botes para evaluar el lugar y armarles, literalmente, un "porche delantero". Sí, los buzos instalarán una balsa inflable debajo de la escotilla para que los cuatro tripulantes salgan de la cápsula a tomar un poco de brisa marina.
Después de disfrutar un rato de su balcón oceánico privado, serán transportados en helicóptero hacia un buque de la Marina para que los médicos comprueben que todo está en orden, y de ahí se dirigirán directamente al centro espacial Johnson en California.
¡Bienvenidos de nuevo a la gravedad, equipo de Artemis II!
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