Los ciudadanos de Aguascalientes por fin pueden dormir tranquilos sabiendo que su Fiscalía General del Estado (FGEA) es una maquinaria implacable de hacer justicia… al menos cuando se trata de cirugías estéticas caninas mal hechas.
Resulta que las autoridades movieron cielo y tierra para vincular a proceso a Cinthia y Juan, dos sujetos que en abril de 2025 se ostentaron como veterinarios para operarle las orejas a un perro en una estética de la colonia Lomas de Vistabella. Por desgracia, la mascota perdió la vida a causa de este procedimiento sin condiciones ni conocimientos técnicos adecuados. ¿El brutal e inclemente castigo del Juez de Control para los imputados? Imponerles la prohibición de salir del estado, obligarlos a presentarse periódicamente y prohibirles jugar al veterinario. Vamos, que la autoridad judicial ni siquiera los envió a prisión. Un aplauso de pie para la justicia pronta, expedita y, sobre todo, libre de rejas.
Mientras se gastan recursos y meses de investigación complementaria en este "monumental" triunfo perruno, Aguascalientes padece una ligera epidemia de violencia real, pero los expedientes humanos seguro pueden esperar sentados. A la Fiscalía parece no quitarle el sueño el cuerpo calcinado que encontraron tras un incendio de pastizal en los límites con Jesús María. Tampoco parece urgir la investigación por los dos cuerpos sin vida localizados sobre la carretera 45 norte en Cosío, justito en los límites con Zacatecas. Al fin y al cabo, un perro sin orejas claramente exige mayor movilización judicial que un par de cadáveres tirados en la vía pública.
Y no seamos injustos cuestionando la eficiencia de las autoridades; tal vez están muy ocupados barriendo los crímenes bajo la alfombra. ¿Que en Villa Juárez unos hombres armados irrumpen en una vivienda para ejecutar a un sujeto de 52 años? Detalles menores. ¿Que en la colonia Cumbres hallan restos óseos y la maravillosa Policía Municipal los levanta saltándose olímpicamente todo protocolo pericial? Cosas que pasan cuando la prioridad está en las clínicas de Lomas de Vistabella.
Pero la joya de la corona, el absoluto chiste de humor negro de nuestras autoridades, es presumir la flamante condena de 28 años de prisión contra un sujeto por privación de la libertad y violencia en San Francisco de los Romo, ignorando el pequeñísimo y trágico detalle de que la víctima sigue desaparecida y las autoridades no conocen su paradero. ¡Felicidades, Fiscalía, encerraron al secuestrador pero perdieron a la víctima!
Así que ya lo saben los hidrocálidos: mientras el estado se hunde entre presuntas redes de trata de personas, feminicidios, asaltos a mano armada y una Feria de San Marcos que deja 72 detenidos por disturbios y agresiones, las autoridades tienen sus prioridades intactas. Descansen en paz, pero asegúrense de que su deceso sea por una negligencia veterinaria; porque si los ejecuta un comando o los calcinan en la frontera del estado, su expediente se quedará acumulando polvo por años.
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