En un exhaustivo y agotador debate democrático que duró la friolera de menos de dos horas, el Consejo Nacional de Morena ha aprobado las reglas para repartir el pastel de las elecciones intermedias de 2027. Según las imágenes filtradas, el calendario de la rebatiña indica que el 22 de junio conoceremos a los 17 afortunados que se perfilarán para gobernadores, y de ahí irán cayendo los premios menores en agosto, septiembre y noviembre para quienes buscan diputaciones o alcaldías.
Pero lo verdaderamente hilarante es su nuevo código de ética. El Consejo presentó un conjunto de nueve prohibiciones que básicamente son una confesión de todas las trampas que hacían antes. A los aspirantes ahora se les prohíbe usar recursos públicos, tapizar las calles de espectaculares, hacer actos anticipados, organizar campañas de acoso, y lo más doloroso: entregar comida y electrodomésticos para comprar futuros votantes. ¡Un minuto de silencio por los familiares y amigos fabricantes de tuppers y licuadoras que acaban de perder a su mejor cliente institucional!
Para elegir a los ganadores, seguirán usando el sagrado e infalible método de su "padre espiritual", el expresidente López Obrador: la encuesta de popularidad ciudadana. Eso sí, prometen que esta vez harán un pequeño ajuste metodológico para que la "honestidad" pese más en la balanza y así evitar seguir engordando su lista de escándalos. Se ve que en las encuestas pasadas ese pequeño filtro era opcional, considerando que este maravilloso método nos regaló a próceres de la talla de Cuitláhuac García (quien dejó un boquete millonario en la salud pública de Veracruz), Cuauhtémoc Blanco (denunciado por corrupción y abuso sexual), o el mismísimo alcalde de Tequila, Diego Rivera, detenido por sus agradables nexos con el narco. ¡Pura garantía de calidad moral a la altura de la Cuarta Transformación!
Mientras tanto, en el paraíso oficialista, hay problemas maritales. Luisa María Alcalde y el gobernador Alfonso Durazo tuvieron que suplicar a sus militantes que cuiden a sus "partidos hermanos" (el Verde y el PT) porque se les está cayendo el teatro. Resulta que los hermanitos ya dijeron que no van a votar a favor de la reforma electoral de Claudia Sheinbaum. Como sin ellos no tienen mayoría para tocar la Constitución, el partido de la esperanza ya está preparando su viejo y confiable "Plan B" para tratar de operar sus caprichos con otro esquema.
Y para cerrar con broche de oro esta comedia de enredos, tenemos la desgarradora tragedia de la nobleza morenista. Al anunciar la prohibición del "nepotismo electoral" (evitar que un funcionario deje a un familiar directo en su lugar), le rompieron el corazón a las dinastías del partido. El mayor berrinche fue el de Saúl Monreal, quien ya amenazó con denunciar al partido e irse a competir con otros colores simplemente porque esta cruel regla le impide heredar el trono de Zacatecas que dejará su inútil hermano David. ¡Qué insensibilidad la del partido al no respetar el derecho divino de las monarquías locales!
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