Lo que hay que ver... El Milagro de los Chalecos Impecables y el "Tour" de la Empatía Resulta que ahora, justo después de que suce...
Lo que hay que ver... El Milagro de los Chalecos Impecables y el "Tour" de la Empatía
Resulta que ahora, justo después de que sucede un lamentable accidente y la tragedia nos respira en la nuca, a nuestras ilustres autoridades de repente se acuerdan de que tienen una responsabilidad y de pronto les surge la necesidad de "escuchar directamente a las y los usuarios", justo a esos que han ignorado desde que inició la administración. ¡Qué escasez de progenitora, de verdad!
Ahí los tienen, al flamante coordinador general de Movilidad, Ricardo Serrano Rangel, y a su séquito de concesionarios, montando su circo en las unidades. Eso sí, bien equipaditos con sus chalecos nuevos, impecables y planchados. Seguros estamos de que en su bendita vida se han trepado a un camión urbano en hora pico, y mucho menos han sufrido el viacrucis sudoroso y eterno que los simples mortales padecen todos los malditos días. Pero hoy, para la foto, juegan a ser pueblo.
Y para aderezar la farsa, nos vienen a vender el espejismo de que vivimos en el primer mundo del transporte porque, ¡oh, maravilla tecnológica!, nos presumen que la mayoría de las unidades son "modernas" y traen GPS para monitorear el tiempo de traslado. ¡Genial! Así al menos saben exactamente en qué coordenadas geográficas te dejó tirado el camión.
Pero el cinismo es de alta velocidad: nos restriegan en la cara que hay "100 por ciento de internet gratuito" en las unidades. ¡Qué alivio! Qué consuelo saber que mientras vas aplastado como sardina contra el cristal, puedes tuitear tu testamento en tiempo real o mandar un mensaje de auxilio usando su Wi-Fi. Y ni hablemos del "sistema de prepago electrónico" que agiliza el abordaje; obvio, lo más importante es cobrarte rápido antes de que te des cuenta de las condiciones reales del trayecto.
La burla institucional continúa cuando se jactan de ofrecer un servicio "más incluyente y cómodo" porque algunas unidades traen portabicicletas y accesos para personas con discapacidad. Claro, incluyentes porque en estas 48 rutas el sistema maltrata de manera sumamente equitativa y sin discriminación a las 180 mil almas en pena que no tienen más remedio que usarlas a diario para llegar a sus trabajos y escuelas.
Pero no se preocupen, usuarios, que si sobreviven al trayecto, el coordinador, en un acto de infinita misericordia, nos pone a disposición unas líneas telefónicas (449 910 21 06, ext. 3614 y 3623) para que dejen sus "reportes, dudas o sugerencias". Marquen con confianza, estamos seguros de que sus quejas irán directo a una trituradora de papel de última generación.
Resulta que ahora, justo después de que sucede un lamentable accidente y la tragedia nos respira en la nuca, a nuestras ilustres autoridades de repente se acuerdan de que tienen una responsabilidad y de pronto les surge la necesidad de "escuchar directamente a las y los usuarios", justo a esos que han ignorado desde que inició la administración. ¡Qué escasez de progenitora, de verdad!
Ahí los tienen, al flamante coordinador general de Movilidad, Ricardo Serrano Rangel, y a su séquito de concesionarios, montando su circo en las unidades. Eso sí, bien equipaditos con sus chalecos nuevos, impecables y planchados. Seguros estamos de que en su bendita vida se han trepado a un camión urbano en hora pico, y mucho menos han sufrido el viacrucis sudoroso y eterno que los simples mortales padecen todos los malditos días. Pero hoy, para la foto, juegan a ser pueblo.
Y para aderezar la farsa, nos vienen a vender el espejismo de que vivimos en el primer mundo del transporte porque, ¡oh, maravilla tecnológica!, nos presumen que la mayoría de las unidades son "modernas" y traen GPS para monitorear el tiempo de traslado. ¡Genial! Así al menos saben exactamente en qué coordenadas geográficas te dejó tirado el camión.
Pero el cinismo es de alta velocidad: nos restriegan en la cara que hay "100 por ciento de internet gratuito" en las unidades. ¡Qué alivio! Qué consuelo saber que mientras vas aplastado como sardina contra el cristal, puedes tuitear tu testamento en tiempo real o mandar un mensaje de auxilio usando su Wi-Fi. Y ni hablemos del "sistema de prepago electrónico" que agiliza el abordaje; obvio, lo más importante es cobrarte rápido antes de que te des cuenta de las condiciones reales del trayecto.
La burla institucional continúa cuando se jactan de ofrecer un servicio "más incluyente y cómodo" porque algunas unidades traen portabicicletas y accesos para personas con discapacidad. Claro, incluyentes porque en estas 48 rutas el sistema maltrata de manera sumamente equitativa y sin discriminación a las 180 mil almas en pena que no tienen más remedio que usarlas a diario para llegar a sus trabajos y escuelas.
Pero no se preocupen, usuarios, que si sobreviven al trayecto, el coordinador, en un acto de infinita misericordia, nos pone a disposición unas líneas telefónicas (449 910 21 06, ext. 3614 y 3623) para que dejen sus "reportes, dudas o sugerencias". Marquen con confianza, estamos seguros de que sus quejas irán directo a una trituradora de papel de última generación.
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