El titánico y desvelado esfuerzo burocrático de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) parece no tener límites. En un despliegue sin p...
El titánico y desvelado esfuerzo burocrático de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) parece no tener límites. En un despliegue sin precedentes de valentía de escritorio, el flamante canciller Juan Ramón de la Fuente convocó a una épica reunión... ¡virtual!. Así es, desde la segura y climatizada trinchera de la comodidad cibernética, exhortó a sus embajadores a "fortalecer la seguridad" de los pobres mortales mexicanos que tuvieron la pésima idea de estar en el polvorín del Medio Oriente.
En un boletín de prensa que seguramente está compitiendo por un premio de ficción, la dependencia presumió que su prioridad máxima es "salvaguardar la integridad física" en una región asediada por misiles iraníes y respuestas israelíes. Tan conmovido estaba De la Fuente por el sacrificio de abrir la cámara de sus computadoras, que se tomó el tiempo para agradecer y aplaudir el "gran compromiso" de su heroico personal diplomático. ¡Una merecida ovación de pie para los guerreros del Zoom! En esta selecta sala de chat estuvieron subsecretarios, directores y un largo desfile de embajadores, desde Israel hasta los Emiratos Árabes Unidos.
Según la narrativa oficial, la magna estrategia logística para facilitar evacuaciones aéreas, marítimas y terrestres se basa en algo verdaderamente vanguardista: "fortalecer el flujo de la información". Pero, ¿Cómo se materializa este impecable y sofisticado flujo de inteligencia en la vida real?
Pregúntenle a los compatriotas atrapados en Dubái, quienes acaban de descubrir que la protección consular es un mito genial y denuncian que la cancillería los dejó completamente a su suerte en medio del caos por las afectaciones y ataques al aeropuerto. En una magistral muestra de empatía, cuando un ingenuo ciudadano de Tabasco cometió el error de suplicar ayuda al consulado de su país, la brillante y elaborada respuesta oficial fue que "se comunicara con la aerolínea". ¡Sublime asistencia! ¿Quién necesita protocolos reales de rescate cuando tienes a un funcionario federal diciéndote que le marques al centro de atención a clientes de Emiratos?
Ante la absoluta trivialidad de que las personas se queden atrapadas en tránsito sin un techo para dormir y con vuelos cancelados, el consulado diplomáticamente los mandó a volar, indicándoles que "ellos tenían que absorber esos gastos y buscar dónde quedarse". Un verdadero servicio premium de diplomacia del "hágalo usted mismo", donde el gobierno te protege... siempre y cuando tú pagues la factura.
Mientras el miedo se esparce entre los afectados, la inoperancia y falta de apoyo institucional ha sido tan patética que los propios mexicanos que ya residen en Dubái han tenido que hacerla de rescatistas improvisados para cobijar a los paisanos varados que la SRE ignoró.
En resumen: si usted planea quedar atrapado en medio de un conflicto armado o una crisis global de misiles balísticos, duerma tranquilo. Sabrá que en algún lugar de la Ciudad de México, la SRE está teniendo una muy productiva videollamada para aplaudirse a sí misma, mientras le manda la bendición virtual y le sugiere amablemente que vaya rompiendo el cochinito para pagar su propia evacuación.
En un boletín de prensa que seguramente está compitiendo por un premio de ficción, la dependencia presumió que su prioridad máxima es "salvaguardar la integridad física" en una región asediada por misiles iraníes y respuestas israelíes. Tan conmovido estaba De la Fuente por el sacrificio de abrir la cámara de sus computadoras, que se tomó el tiempo para agradecer y aplaudir el "gran compromiso" de su heroico personal diplomático. ¡Una merecida ovación de pie para los guerreros del Zoom! En esta selecta sala de chat estuvieron subsecretarios, directores y un largo desfile de embajadores, desde Israel hasta los Emiratos Árabes Unidos.
Según la narrativa oficial, la magna estrategia logística para facilitar evacuaciones aéreas, marítimas y terrestres se basa en algo verdaderamente vanguardista: "fortalecer el flujo de la información". Pero, ¿Cómo se materializa este impecable y sofisticado flujo de inteligencia en la vida real?
Pregúntenle a los compatriotas atrapados en Dubái, quienes acaban de descubrir que la protección consular es un mito genial y denuncian que la cancillería los dejó completamente a su suerte en medio del caos por las afectaciones y ataques al aeropuerto. En una magistral muestra de empatía, cuando un ingenuo ciudadano de Tabasco cometió el error de suplicar ayuda al consulado de su país, la brillante y elaborada respuesta oficial fue que "se comunicara con la aerolínea". ¡Sublime asistencia! ¿Quién necesita protocolos reales de rescate cuando tienes a un funcionario federal diciéndote que le marques al centro de atención a clientes de Emiratos?
Ante la absoluta trivialidad de que las personas se queden atrapadas en tránsito sin un techo para dormir y con vuelos cancelados, el consulado diplomáticamente los mandó a volar, indicándoles que "ellos tenían que absorber esos gastos y buscar dónde quedarse". Un verdadero servicio premium de diplomacia del "hágalo usted mismo", donde el gobierno te protege... siempre y cuando tú pagues la factura.
Mientras el miedo se esparce entre los afectados, la inoperancia y falta de apoyo institucional ha sido tan patética que los propios mexicanos que ya residen en Dubái han tenido que hacerla de rescatistas improvisados para cobijar a los paisanos varados que la SRE ignoró.
En resumen: si usted planea quedar atrapado en medio de un conflicto armado o una crisis global de misiles balísticos, duerma tranquilo. Sabrá que en algún lugar de la Ciudad de México, la SRE está teniendo una muy productiva videollamada para aplaudirse a sí misma, mientras le manda la bendición virtual y le sugiere amablemente que vaya rompiendo el cochinito para pagar su propia evacuación.
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