En un acto de valentía sin precedentes contra el peor de los males que aquejan a nuestra sociedad —la falta de estética—, la Fiscalía General del Estado de Aguascalientes (FGEA), sí, la del monumental ridiculo a nivel nacional, ha decidido lanzar su flamante nueva imagen institucional y un indispensable Manual de Identidad Gráfica. Bajo la heroica firma del fiscal general, el Dr. Manuel Alonso García, la institución ha dejado en claro que, aunque la justicia mexicana sea ciega y deficiente, definitivamente no tiene por qué ser fea y descombinada.
Mientras la gente se preocupa por banalidades aburridas como las denuncias de extorsiones en el Cereso de Aguascalientes, o las desapariciones cada vez más frecuentes, la verdadera urgencia del Estado, fundamentada en los acuerdos 05/2025 y 22/2025, era acatar la Ley de Imagen Institucional. Al parecer, la sangre en las escenas del crimen simplemente desentonaba con la imagen anticuada que la Fiscalía venía arrastrando desde el prehistórico año 2018.
Por suerte, el nuevo diseño viene a salvarnos a todos con el uso de "tonos sobrios y una tipografía moderna". Es un hecho científico que las víctimas de un delito se sienten inmensamente reconfortadas cuando saben que su denuncia será ignorada y archivada en una hoja membretada con una tipografía sans-serif estéticamente impecable. El acuerdo 22/2025 impone reglas estrictas sobre el uso del logo y los colores para asegurar que la Fiscalía transmita una imagen "seria y confiable", porque si tu tasa de resolución de crímenes no da confianza, al menos que tu paleta de colores lo haga.
Pero la paranoia del diseño gráfico no termina ahí. En un derroche de prioridades retorcidas, se le ha instruido a la Vicefiscalía Jurídica y de Litigación Penal que se vaya corriendo como loca al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) a proteger legalmente los nuevos logotipos. ¡Claro! No vaya a ser que los cárteles o los delincuentes decidan plagiarles los elementos gráficos para que sus narcomantas luzcan más corporativas e institucionales (el que entendió, entendió). Mientras tanto, la Oficialía Mayor irá cambiando uniformes y fachadas gradualmente, usando la imagen vieja hasta agotar existencias para "evitar desperdicio de recursos". Qué alivio y tranquilidad nos da saber que son tan tacaños con el tóner de las impresoras como lo son con la eficiencia judicial y la apertura de los expedientes y las carpetas de investigación.
Como la cereza en este macabro pastel de frivolidad, ligereza, trivialidad, futilidad, volubilidad, veleidad, liviandad e intrascendencia administrativa, la nota oficial presume que esta "renovación visual" se suma a la adopción del Protocolo de Minnesota para la investigación de muertes potencialmente ilícitas. Sí, leyeron bien: en la mente de la Fiscalía, investigar cadáveres producto de la violencia y escoger paletas de colores corporativos son logros que merecen ir en el mismo párrafo bajo el concepto de "modernización integral".
Al final del día, los ciudadanos de Aguascalientes pueden dormir tranquilos. Tal vez la impunidad siga de mal en peor, pero al menos los muertos ahora serán levantados por agentes que portan un logotipo legalmente registrado y cromáticamente perfecto.
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