El sueño de todo oficinista se hizo realidad para el exalcalde de Tequila, Diego 'N': vivir literalmente en su lugar de trabajo y, mejor aún, encerrado en un museo lleno de botellas de alcohol. Lástima que el Gobierno de Jalisco, en un acto de tremenda aguafiestas, acaba de arruinarle su envidiable estilo de vida al anunciar la recuperación legal y administrativa del Museo Nacional del Tequila.
Resulta que el exfuncionario tuvo la brillante y humilde idea de apropiarse de esta finca del siglo XIX para usarla como su vivienda y oficina personal, restringiendo el acceso a cualquier turista o ciudadano desde el mismísimo inicio de su mandato. Y como la decoración patrimonial seguro no combinaba con sus muebles, realizó adecuaciones estructurales a su gusto sin importarle pedirle autorización al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Para desalojar este "modesto" hogar, la Consejera Jurídica del Estado, Tatiana Anaya, tuvo que recurrir a la alta tecnología de un cerrajero, ya que la actual administración municipal, en un acto de total amnesia, juró que "no tenían las llaves" y mostró bastante resistencia para entregar el inmueble. Para asegurarse de que la puerta cediera, el operativo incluyó al Ejército, la Guardia Nacional, la Policía Estatal, la Comisaría Municipal y hasta un notario público para dar fe del heroico cerrajero. Un despliegue táctico digno de una zona de guerra para recuperar un museo cerrado.
¿Y el distinguido inquilino? Bueno, Diego 'N' no pudo estar presente para defender su palacio porque fue detenido en febrero de 2026 por "pequeños" pasatiempos que incluyen extorsión, delincuencia organizada y secuestro agravado, sumados a las investigaciones por las irregularidades en el manejo de su casa-museo.
Al ingresar al inmueble, que por cierto estaba asegurado por la FGR, las autoridades encontraron sillas, escritorios, el archivo histórico del municipio, pinturas y, como no podía faltar en su santuario, botellas de destilado propiedad de empresas tequileras. Básicamente, el búnker perfecto para sobrevivir a cualquier apocalipsis.
Ahora, el gobernador Pablo Lemus Navarro anunció que la Secretaría de Cultura tendrá que invertir la módica cantidad de 15 millones de pesos en reparar los daños para devolverle al edificio su carácter cultural. La prisa es real: prometen reabrirlo con una gran exposición a principios de junio, justo a tiempo para que los turistas del Mundial de Futbol de 2026 tengan dónde tomarse fotos.
Con suerte, el inmueble (que el gobierno compró en 1939 y que ya fue escuela, hotel y biblioteca) volverá a ser un recinto dedicado a la historia del paisaje agavero, y no la guarida privada de un político con delirios de reyezuelo.
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