Si alguien dudaba de la "genialidad" estratégica de Estados Unidos, los recientes eventos en Medio Oriente son una clase magistral de cómo dispararse en el propio pie y luego quejarse del precio del hospital. Todo comenzó con la brillante idea estadounidense e israelí de iniciar ataques contra Irán el 28 de febrero. ¿El resultado? Una hermosa escalada de conflicto que tiene a los futuros del crudo estadounidense cómodamente instalados por encima de los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022. ¡Un aplauso para la diplomacia!
Como era de esperarse tras ser atacado, Irán decidió cerrar efectivamente el Estrecho de Ormuz, un pequeño cuello de botella por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. Gracias a esto, los precios del petróleo han saltado un modesto —nótese el sarcasmo— 57% este mes, convirtiéndose en la mayor subida mensual registrada desde 1988 y superando el caos de la Guerra del Golfo de 1990.
Pero no se preocupen, ciudadanos del mundo, porque el Secretario del Tesoro de EUA, Scott Bessent, aparentemente viviendo en una realidad paralela, nos asegura con total tranquilidad que el mercado global está "bien abastecido". Seguramente los buques de carga chinos que tuvieron que abortar sus viajes e intentar salir del Golfo por segunda vez están totalmente de acuerdo con la visión optimista de Bessent.
Y para resolver esta crisis energética que ellos mismos ayudaron a detonar, el presidente Donald Trump sacó a pasear su diplomacia más refinada: amenazar con obliterar las plantas de energía y los pozos petroleros de Irán si no reabren el Estrecho de Ormuz. Porque, lógicamente, la mejor manera de asegurar que fluya el crudo hacia el resto del mundo y bajen los precios es... hacer volar por los aires la infraestructura petrolera. Un plan sin fisuras. Afortunadamente, Trump pausó estos ataques hasta el 6 de abril, presumiendo que los líderes de Teherán están siendo "muy razonables", curiosamente justo después de que Irán calificara las propuestas de paz de EUA como "poco realistas" y lanzara oleadas de misiles contra Israel.
El caos orquestado por Washington ha sido tan inspirador que los hutíes en Yemen ya se unieron a la fiesta, disparando sus propios misiles y drones hacia Israel por primera vez desde que empezó la guerra. Si a este grupo se le ocurre bloquear el tráfico en el Mar Rojo, los analistas estiman que el chiste nos costará entre 5 y 10 dólares extra por barril de petróleo.
Mientras tanto, con terminales en Omán dañadas por drones y nuevos ataques reportados en Kuwait y Arabia Saudita, el presidente de la Reserva Federal de EUA, Jerome Powell, tranquilamente afirma que puede "esperar para ver" cómo todo este incendio global afecta a la economía estadounidense. Tómate tu tiempo, Jerome. Al menos el G7 emitió un comunicado diciendo que están "listos para tomar las medidas necesarias" para proteger la estabilidad. Con estrategas como estos liderando el "mundo libre", ¿Quién necesita enemigos?
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