Como una buena dosis de tensión geopolítica en Medio Oriente para sacudir nuestra monótona existencia y, de paso, a los mercados internacion...
Como una buena dosis de tensión geopolítica en Medio Oriente para sacudir nuestra monótona existencia y, de paso, a los mercados internacionales, el petróleo se disparó hasta un 13%.
El epicentro de este nuevo drama de proporciones apocalípticas es el Estrecho de Ormuz, un canalito angosto entre Omán e Irán que casualmente constituye la única vía para sacar el crudo del Golfo Pérsico. Por ahí circula nada menos que el 20% del petróleo que consume este planeta adicto a los combustibles fósiles.
El epicentro de este nuevo drama de proporciones apocalípticas es el Estrecho de Ormuz, un canalito angosto entre Omán e Irán que casualmente constituye la única vía para sacar el crudo del Golfo Pérsico. Por ahí circula nada menos que el 20% del petróleo que consume este planeta adicto a los combustibles fósiles.
Desde Irán aseguran con una sonrisa que el paso está "casi cerrado", mientras que Estados Unidos, , hace un llamado a evitarlo. Y aunque los iraníes dicen que no buscan cerrarlo "formalmente", ya se reportaron ataques contra tres pobres embarcaciones en la zona, lo que mágicamente encarece los seguros marítimos y el transporte. ¡Un detalle menor sin importancia que seguro pagaremos nosotros en la gasolinera!
Ante la posibilidad de que no haya suficiente jugo de dinosaurio para todos, los precios futuros del crudo volaron: el barril WTI avanzó un nada despreciable 7,3% hasta los $71,94 dlls. en un abrir y cerrar de ojos. Pero no se preocupen, los analistas —esos infalibles profetas del desastre— creen que la broma puede superar los $100 dlls. e incluso llegar a los $108 dlls. por barril si el cierre se prolonga, garantizando que la inflación global nos devore vivos.
En Asia, los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 sufrieron la insoportable tragedia de registrar pérdidas cercanas al 1%. El oro, esa piedra brillante que a todos les encanta abrazar en el fin del mundo, subió un 1,5% hasta los absurdos $5.357,53 dlls. por onza. El dólar también sacó pecho y se fortaleció frente al euro y al yen, mientras que monedas como el dólar australiano y el yuan chino se depreciaron, porque a nadie le importan en medio del pánico.
En resumen: el mundo podría estar a las puertas de un desabastecimiento energético global.
Ante la posibilidad de que no haya suficiente jugo de dinosaurio para todos, los precios futuros del crudo volaron: el barril WTI avanzó un nada despreciable 7,3% hasta los $71,94 dlls. en un abrir y cerrar de ojos. Pero no se preocupen, los analistas —esos infalibles profetas del desastre— creen que la broma puede superar los $100 dlls. e incluso llegar a los $108 dlls. por barril si el cierre se prolonga, garantizando que la inflación global nos devore vivos.
En Asia, los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 sufrieron la insoportable tragedia de registrar pérdidas cercanas al 1%. El oro, esa piedra brillante que a todos les encanta abrazar en el fin del mundo, subió un 1,5% hasta los absurdos $5.357,53 dlls. por onza. El dólar también sacó pecho y se fortaleció frente al euro y al yen, mientras que monedas como el dólar australiano y el yuan chino se depreciaron, porque a nadie le importan en medio del pánico.
En resumen: el mundo podría estar a las puertas de un desabastecimiento energético global.
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