Bienvenidos a Aguascalientes, la tierra de la gente buena... y de los que tienen que vender un órgano para poder pagar la renta. Resulta que entre 2025 y 2026, el glorioso costo de tener un techo donde caerse muerto aumentó hasta en un 11%. ¡Un aplauso para nuestro estado, que con mucho esfuerzo logró coronarse como una de las tres entidades más caras de toda la República para comprar o rentar un inmueble, codeándose con Querétaro y Monterrey!. Todo un logro para el orgullo hidrocálido.
Si en tu inocencia tienes la fantasía de encontrar una renta por menos de cinco mil pesitos dentro del Tercer Anillo, mejor despierta de ese sueño guajiro. Según los expertos del Consejo Nacional Inmobiliario, es prácticamente imposible rentar algo por menos de esa cantidad a menos que decidas exiliarte a las orillas de la civilización. Pero no te preocupes, si eres fan del hacinamiento y la falta de privacidad, siempre puedes rentar una simple habitación por la módica cantidad de 4 mil pesos. ¡Una verdadera ganga para vivir el sueño de la miseria moderna!
Y, por supuesto, no podíamos dejar de agradecer a nuestras amadas aplicaciones de hospedaje. Gracias a maravillas como Airbnb y la brillante facilidad de rentar espacios por horas, el valor de la vivienda se ha disparado hacia el infinito. Porque claro, ¿quién necesita hogares asequibles y estables para las familias cuando puedes tener el encarecimiento mágico de tu código postal por culpa de la gentrificación?.
Pero el chiste no termina ahí. Esta gentrificación, ese hermoso fenómeno multifactorial que expulsa a los locales de sus propios barrios, ya no se conforma con apoderarse de la zona Colosio y sus exclusivos alrededores. Ahora la plaga de los altos costos se ha extendido triunfalmente hasta Jesús María. Así que prepárense, porque muy pronto, tener una humilde morada en Aguascalientes será un deporte de alto riesgo financiero. ¡Qué viva el progreso!
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