Las autoridades penitenciarias de Aguascalientes han tenido una epifanía arquitectónica que seguramente pasará a los anales de la justicia moderna. Resulta que, en un alarde de "equidad" y brillantez administrativa, han decidido que la mejor forma de aprovechar el espacio es desaparecer las canchas deportivas y las áreas de convivencia de las mujeres Privadas de la Libertad. ¿El noble y urgente propósito? Construir una clínica, pero para los hombres que también están presos. Porque, claro, cuando los señores necesitan atención médica, el sacrificio lógico es destruir el único espacio verde y de esparcimiento que tienen las mujeres.
Ante esta genialidad del sistema, el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes (OVSGA) no tuvo más remedio que emitir una "Alerta de Seguridad" para respaldar a las internas, quienes han tenido la grandísima osadía de manifestarse de forma pacífica. Aparentemente, negarse a ser despojadas de su único espacio deportivo para acomodar las necesidades de la población varonil encendió las alarmas de la prisión.
Las familias de las reclusas han tenido que salir a explicarle a la autoridad lo obvio: esta medida pisotea el principio de reinserción social que tanto les gusta presumir en el artículo 18 constitucional. Y es que, según la brillante lógica penitenciaria, el bienestar y la reinserción de las mujeres seguramente se logrará muchísimo mejor si se les quitan sus áreas de recreación y se les deja contemplar el concreto mientras los hombres estrenan clínica.
El OVSGA tuvo que recordarles a los directivos un concepto verdaderamente revolucionario: los espacios dignos para la convivencia no son un privilegio, sino un derecho humano básico. Además, atinaron en señalar que arrebatarles su parque para destinarlo a una obra que ni siquiera responde a las necesidades de las mujeres, es una decisión que profundiza la desigualdad y vulnera sus derechos. ¡Vaya descubrimiento! ¿Quién hubiera imaginado que quitarle a las mujeres para darle a los hombres es un acto profundamente desigual?
Desde esta trinchera aplaudimos la resistencia de las reclusas. Como bien exige el organismo de defensa, se deben garantizar las medidas de seguridad para las manifestantes, respetar su voz y permitirles una reinserción en condiciones de dignidad. Ojalá las autoridades encuentren pronto un mapa de la prisión, busquen otro terreno para su clínica y dejen a las mujeres en paz con sus canchas.
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