La situación para los pequeños comerciantes de abarrotes se ha vuelto tan insostenible que, tras la trágica caída de diez tiendas en el primer trimestre del año, ya se está preparando el terreno para un cierre masivo en el mes de junio. ¡Preparen sus pañuelos para despedir a la tiendita de la esquina!
Según las muy "optimistas" palabras de Gilberto López Torres, presidente de la Asociación Abarroteros Unidos, el gremio está operando cómodamente en números rojos ante la total imposibilidad de mantenerse a flote. Y es que, ¿quién no disfrutaría intentar mantener un negocio vivo mientras te asfixian el alza de precios, rentas carísimas, pago de impuestos y la implacable competencia de las omnipresentes tiendas de conveniencia?.
El centro de la ciudad parece ser la zona cero de esta tragedia financiera, donde la afluencia de gente decidió desaparecer misteriosamente desde la pandemia. Los locatarios de esta zona tienen el gran privilegio de pagar altos costos de renta, luz y sueldos de empleados con las ganancias de los pocos clientes que todavía se pierden por ahí. Y por si fuera poco, si a algún tendero se le ocurre la brillante idea de tener "maquinitas" en su negocio para sobrevivir, las autoridades están más que listas para clausurarles el changarro definitivamente tras sus decomisos masivos.
Pero la miseria no discrimina, ¡y ya se está expandiendo a las colonias populares! Lugares como La Barranca, La Estrella, el Morelos y Villas de Nuestra Señora de la Asunción ya registran tiendas que han optado por bajar la cortina para siempre. Qué hermoso detalle saber que esto afecta a familias enteras, arruinándoles la vida, considerando que son negocios 100% familiares.
Afortunadamente, los políticos siempre están ahí... para utilizarlos, tomarse la foto de campaña y luego desaparecer, confirmando la triste realidad de que no hay ningún tipo de apoyo para ellos. Los maravillosos créditos gubernamentales actuales, como los del SIFIA, están tan alejados de la realidad que no sirven ni para equipamiento básico como refrigeradores o anaqueles, ni mucho menos otorgan créditos para resurtir mercancía. Así que, si ven un local vacío y triste, ya saben que no hay manera alguna de que esos dueños se recuperen.
Disfruten sus últimas compras en su tiendita local de confianza, porque muy pronto el libre mercado y la total falta de políticas públicas terminarán de asfixiarlos por completo.
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