En un acto de suprema generosidad y aparente "vinculación social", la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) ha decidido ilu...
En un acto de suprema generosidad y aparente "vinculación social", la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) ha decidido iluminar con su Despacho Jurídico Universitario a los recónditos parajes de Rincón de Romos y Jesús María. Todo esto, por supuesto, en gloriosa coordinación con el Poder Judicial del Estado, porque nada como aventar a un puñado de estudiantes a litigar con los problemas legales de la población.
Dicen los comunicados oficiales que esta brillante expansión es obra, gracia e instrucción del mismísimo rector de la UAA, Juan Carlos Arredondo Hernández. Y vaya que es una visión sumamente oportuna. De hecho, no es por ser mordaz, pero considerando la tremenda brújula extraviada que trae el pobre encargado últimamente, este despacho jurídico universitario no podría haber llegado en mejor momento para darle asesoría legal gratuita en el bochornoso caso de la estafa "Ponzi".
Para darle más teatro y burocracia al asunto, una comitiva VIP de autoridades universitarias —que incluía al Dr. Fernando Ruvalcaba, a la Dra. Mirna Trinidad Delgado y al Dr. Mario Eduardo Zermeño—se fue de excursión a inspeccionar diversos juzgados. Seguramente fueron a medir si los escritorios caben entre tanto papeleo atrasado, analizando las "condiciones físicas y operativas" para plantar a los futuros abogados. Según el Dr. Ruvalcaba, con esto planificarán la logística y el mobiliario necesario en esta "segunda etapa" del proyecto.
La excusa oficial para esta movida es que los alumnos lleven la sagrada teoría a la práctica y el Poder Judicial gane mano de obra barata... perdón, "apoyo y talento joven" para fortalecer su titánica labor. Además, la Dra. Delgado añadió con tremenda empatía que, de paso, le ahorran el pasaje del camión a los alumnos que ya residen en Rincón de Romos y Jesús María, evitando que viajen a la capital. ¡Cuánta consideración!
Al final de este circo, solo falta que el Poder Judicial haga una sesión interna para decidir qué rincón les va a ceder a los estudiantes y firmar el respectivo convenio de colaboración. Mientras tanto, la UAA se da golpes de pecho afirmando que fortalece su inquebrantable compromiso con la sociedad.
Ojalá ese mismo ímpetu les alcance para que sus alumnos saquen a la universidad del hoyo en el que anda metida. ¡Suerte a los futuros litigantes, que la caridad y el trabajo pesado empiezan en casa!
Dicen los comunicados oficiales que esta brillante expansión es obra, gracia e instrucción del mismísimo rector de la UAA, Juan Carlos Arredondo Hernández. Y vaya que es una visión sumamente oportuna. De hecho, no es por ser mordaz, pero considerando la tremenda brújula extraviada que trae el pobre encargado últimamente, este despacho jurídico universitario no podría haber llegado en mejor momento para darle asesoría legal gratuita en el bochornoso caso de la estafa "Ponzi".
Digo, no es mala idea que los educandos empiecen a hacer callo salvando a su propia alma mater de sus garrafales resbalones financieros. ¡Al fin y al cabo, el secretario general lo llamó un esquema de "beneficio mutuo" en todo su esplendor!
Para darle más teatro y burocracia al asunto, una comitiva VIP de autoridades universitarias —que incluía al Dr. Fernando Ruvalcaba, a la Dra. Mirna Trinidad Delgado y al Dr. Mario Eduardo Zermeño—se fue de excursión a inspeccionar diversos juzgados. Seguramente fueron a medir si los escritorios caben entre tanto papeleo atrasado, analizando las "condiciones físicas y operativas" para plantar a los futuros abogados. Según el Dr. Ruvalcaba, con esto planificarán la logística y el mobiliario necesario en esta "segunda etapa" del proyecto.
La excusa oficial para esta movida es que los alumnos lleven la sagrada teoría a la práctica y el Poder Judicial gane mano de obra barata... perdón, "apoyo y talento joven" para fortalecer su titánica labor. Además, la Dra. Delgado añadió con tremenda empatía que, de paso, le ahorran el pasaje del camión a los alumnos que ya residen en Rincón de Romos y Jesús María, evitando que viajen a la capital. ¡Cuánta consideración!
Al final de este circo, solo falta que el Poder Judicial haga una sesión interna para decidir qué rincón les va a ceder a los estudiantes y firmar el respectivo convenio de colaboración. Mientras tanto, la UAA se da golpes de pecho afirmando que fortalece su inquebrantable compromiso con la sociedad.
Ojalá ese mismo ímpetu les alcance para que sus alumnos saquen a la universidad del hoyo en el que anda metida. ¡Suerte a los futuros litigantes, que la caridad y el trabajo pesado empiezan en casa!
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