La tarde de ayer jueves, el crimen organizado decidió que la comandancia municipal de Luis Moya, Zacatecas, necesitaba un retoque arquitectó...
La tarde de ayer jueves, el crimen organizado decidió que la comandancia municipal de Luis Moya, Zacatecas, necesitaba un retoque arquitectónico y ejecutó un ataque haciendo estallar un presunto vehículo cargado de explosivos. La onda expansiva fue tan generosa que no solo sacudió el inmueble policial, sino que también dejó su marca dañando varias viviendas aledañas y regalándole a tres policías un viaje directo al hospital.
Pero que nadie pierda la calma frente a este desastre, ya que desde la inexpugnable trinchera de sus redes sociales, el secretario general de gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, apareció para iluminarnos confirmando que el ataque fue con un "artefacto explosivo". En un despliegue de optimismo burocrático que raya en la burla, el funcionario nos quiso tranquilizar asegurando que los tres oficiales agredidos solo tienen "heridas menores" y están convenientemente "fuera de peligro". Al parecer, sobrevivir a un coche bomba en Zacatecas es apenas un rasguño laboral que se soluciona con curitas y atención médica básica.
Mientras tanto, las brillantes mentes de la Fiscalía General de Justicia de Zacatecas y la FGR ya están realizando los peritajes correspondientes para "determinar la naturaleza de dicha explosión". ¡Menos mal! No vaya a ser que semejante estruendo frente a una comandancia haya sido provocado por un boiler mal instalado y estemos culpando injustamente al crimen organizado.
¿Y qué pasó con los autores de esta fina obra de pirotecnia delictiva? Según el propio funcionario estatal, los presuntos responsables simplemente pisaron el acelerador y "huyeron hacia Aguascalientes". Nada como admitir públicamente que te vuelan una comandancia y los atacantes cruzan la frontera obligando a Zacatecas a mendigar la coordinación del vecino estado para ver si logran capturarlos. Seguramente así será.
Detalló que se mantiene vigilancia activa en la Puerta de Seguridad Norte, Puerta de Seguridad Ciénega Grande, Puerta de Seguridad Asientos y Puerta de Seguridad Oriente, ubicada en el municipio de El Llano, además de recorridos constantes en caminos de terracería y zonas colindantes con Zacatecas, con el objetivo de prevenir cualquier situación que represente un riesgo para la población de Aguascalientes.
Para tapar el pozo ahora que la comandancia ya voló por los aires, las autoridades zacatecanas presumen haber desplegado un "fuerte operativo" en Luis Moya y en la región sureste de la entidad. Y como cereza en este amargo pastel de incompetencia gubernamental, nos regalan la mejor y más útil estrategia de supervivencia ciudadana: piden a la población que mantenga una "circulación con precaución en esa zona". Una recomendación invaluable caray.
Pero que nadie pierda la calma frente a este desastre, ya que desde la inexpugnable trinchera de sus redes sociales, el secretario general de gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, apareció para iluminarnos confirmando que el ataque fue con un "artefacto explosivo". En un despliegue de optimismo burocrático que raya en la burla, el funcionario nos quiso tranquilizar asegurando que los tres oficiales agredidos solo tienen "heridas menores" y están convenientemente "fuera de peligro". Al parecer, sobrevivir a un coche bomba en Zacatecas es apenas un rasguño laboral que se soluciona con curitas y atención médica básica.
Mientras tanto, las brillantes mentes de la Fiscalía General de Justicia de Zacatecas y la FGR ya están realizando los peritajes correspondientes para "determinar la naturaleza de dicha explosión". ¡Menos mal! No vaya a ser que semejante estruendo frente a una comandancia haya sido provocado por un boiler mal instalado y estemos culpando injustamente al crimen organizado.
¿Y qué pasó con los autores de esta fina obra de pirotecnia delictiva? Según el propio funcionario estatal, los presuntos responsables simplemente pisaron el acelerador y "huyeron hacia Aguascalientes". Nada como admitir públicamente que te vuelan una comandancia y los atacantes cruzan la frontera obligando a Zacatecas a mendigar la coordinación del vecino estado para ver si logran capturarlos. Seguramente así será.
Por su parte, el secretario de Seguridad Pública de Aguascalientes, Antonio Martínez Romo, informó que se implementó un operativo disuasivo en la zona limítrofe con Zacatecas, particularmente en los municipios de Cosío, Asientos, Tepezalá y El Llano, donde se mantiene presencia permanente de elementos de la Policía Estatal en coordinación con la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano.
Detalló que se mantiene vigilancia activa en la Puerta de Seguridad Norte, Puerta de Seguridad Ciénega Grande, Puerta de Seguridad Asientos y Puerta de Seguridad Oriente, ubicada en el municipio de El Llano, además de recorridos constantes en caminos de terracería y zonas colindantes con Zacatecas, con el objetivo de prevenir cualquier situación que represente un riesgo para la población de Aguascalientes.
Para tapar el pozo ahora que la comandancia ya voló por los aires, las autoridades zacatecanas presumen haber desplegado un "fuerte operativo" en Luis Moya y en la región sureste de la entidad. Y como cereza en este amargo pastel de incompetencia gubernamental, nos regalan la mejor y más útil estrategia de supervivencia ciudadana: piden a la población que mantenga una "circulación con precaución en esa zona". Una recomendación invaluable caray.
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