Parece una broma macabra para las mentes más recatadas de la región, pero es una realidad: un juez federal acaba de obligar al IMSS de Aguascalientes a dar un salto forzoso al siglo XXI, ordenándole realizar una cirugía de reasignación de sexo en el Hospital General de Zona (HGZ) #1. Así es, en un giro de ironía absoluta, este estado podría convertirse en la primera entidad a nivel nacional en llevar a cabo dicho procedimiento dentro del Instituto.
Por supuesto, el cortocircuito institucional no se hizo esperar. Luis Marcos Robledo Delgado, secretario general de la sección 21 del IMSS, salió a sudar frío, declarando que primero hay que "corroborar" si tienen los insumos y la capacitación, aunque se jactó de que en el Instituto tienen "las mejores manos" de México. Al parecer, esas manos expertas están demasiado ocupadas, pues el líder sindical argumentó que ellos se enfocan "a la cuestión de la salud: una vesícula, una cesárea", menospreciando el mandato al compararlo con una simple "cirugía estética" que no está en sus manuales.
Pero el drama médico-legal no termina ahí. El juez Óscar Osorio Álvarez tuvo que explicarles con peras y manzanas en la resolución del amparo indirecto 942/2025-II-2 que la vaginoplastia solicitada no tiene la finalidad de embellecer a nadie, sino que es un elemento de vida o muerte para la salud mental de la mujer trans que la solicitó. Ante esta bofetada de realidad, el buen Robledo Delgado simplemente hizo un berrinche sindical: rechazó lo dictado por el juez, se quejó de que les están cambiando las reglas del juego y se puso a llorar por "hasta dónde llega la responsabilidad" de sus pobres médicos, quienes aparentemente solo están orientados a "otro tipo de situaciones".
La verdadera comedia negra de todo este circo es que el propio IMSS parece sufrir de amnesia selectiva. Resulta que, desde el lejano 2022, su propio “Protocolo de Atención LGBTTTI” ya explicaba claramente que la identidad de género está directamente relacionada con el cerebro y no tiene que estar ligada al sexo biológico. Pero claro, pedirle al sindicato que lea sus propios documentos de inclusión quizás es exigirles un milagro demasiado grande.
¡Enhorabuena, Aguascalientes! La vanguardia progresista te sienta de maravilla, aunque te la hayan tenido que recetar por orden judicial.
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