Oh, la valiente y autónoma salud pública de Aguascalientes. Su sueño de independencia médica duró lo que dura un curita en una alberca. Resulta que cuando "Papá Federación" te recorta la módica cantidad de 300 millones de pesos, el orgullo sale volando por la ventana y las autoridades repentinamente se ven "orilladas" a adherirse al sistema IMSS Bienestar para 2027. ¡Qué conveniencia!
El secretario general de la FEDESA, Francisco Javier Araiza Méndez, ya admitió con evidente preocupación que la firma de esta rendición... perdón, "homologación", es casi un hecho para el próximo año o el 2028 porque, básicamente, están esperando sentados a que les caiga el recurso. Pero aquí viene la mejor parte del chiste: entregarle la salud estatal al gobierno de México ni siquiera les garantiza un mayor presupuesto. Lo que sí les asegura es una hermosa pesadilla burocrática donde, para comprar un humilde paracetamol o contratar a alguien, tendrán que pedirle permiso y negociar a nivel federal. Porque si administrar hospitales de forma descentralizada ya era difícil, seguro que depender de la centralización federal hará que todo funcione de maravilla, ¿verdad?.
Mientras tanto, con los recortes mermando la contratación de nuevo personal y limitando los contratos por honorarios, la FEDESA encuentra un consuelo verdaderamente poético y digno de aplauso: al menos no están tan hundidos como Morelia, Michoacán, Guerrero o Tabasco.
La gran narrativa de éxito de Aguascalientes es que presupuestalmente han sido "menos castigados" que otros estados, incluso aquellos gobernados por el partido oficial. ¡Bravo! Si el barco de la salud pública se va a hundir, al menos podemos celebrar que nos vamos a ahogar un poquito más lento que los vecinos.
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