Dos años después de que el huracán Otis decidiera "remodelar" Acapulco a la fuerza, las autoridades de Guerrero y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) han salido a colgarse las medallas por un logro que consideran monumental: alcanzar un 70% de ocupación hotelera en esta Semana Santa de 2026. ¡Todo un triunfo de la burocracia!
Según el titular de Fonatur, Sebastián Ramírez Mendoza, el milagroso programa "Acapulco se Transforma Contigo" ha logrado que el puerto sea ahora "más limpio, más ordenado" y que, en sus propias palabras, "ya es otro". Aparentemente, solo se necesitaba la furia de un huracán categoría 5 y dos años de lentos trabajos para que las autoridades descubrieran cómo usar una escoba y ordenar el espacio público.
¿Y cuáles son esas majestuosas novedades que, según los funcionarios, los turistas despistados no se pueden perder? La cumbre de la ingeniería y el desarrollo urbano: un malecón rehabilitado frente al Zócalo que ahora cuenta con heladerías, y el flamante "Marinabus", un transporte acuático de bajo costo para ir a Puerto Marqués. Porque, ¿qué mejor manera de compensar una tragedia histórica que con una bola de helado de limón y un paseíto en lancha barata? También presumen la nueva iluminación monumental del Fuerte de San Diego, la cual seguramente es ideal para que los visitantes no se tropiecen en la oscuridad con lo que queda de la infraestructura local.
Pero aquí viene la parte más cómica (y trágica) del discurso oficial: mientras los funcionarios se dan palmadas en la espalda celebrando una "recuperación tangible" que busca dejar atrás la imagen de desastre, la realidad es que las dolorosas secuelas del huracán Otis "aún son visibles en algunas zonas de Acapulco". Claro, para las autoridades esto no es negligencia, seguramente lo ven como turismo de ruinas o una instalación artística inmersiva de escombros para que los visitantes valoren más sus días de descanso.
Y como el optimismo —o la total desconexión con la realidad— no tiene límites, la gran apuesta del gobierno de Guerrero es usar estas "mejoras" para vender el puerto a medio reconstruir como un destino "seguro, moderno y competitivo a nivel internacional" de cara al Mundial de 2026. Porque no hay nada que grite "modernidad competitiva" como intentar tapar las cicatrices de un desastre natural con la brillante luz de un malecón recién pintado.
¡Felicidades a las autoridades! Han logrado un renacimiento absoluto... al menos dentro de las páginas de sus comunicados de prensa.
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