Oh, bendita soberanía nacional, ¡qué tiempos aquellos en los que al menos fingíamos que podíamos cuidarnos solos! En un acto de profunda y conmovedora "independencia", la Comisión de Marina del Senado ha aprobado por unanimidad dejar que 35 militares de Estados Unidos crucen la frontera para enseñarnos cómo hacer nuestro trabajo. Resulta que de cara a la Copa Mundial de Futbol que arranca el 11 de junio en la Ciudad de México, el Ejército y la Marina necesitan que los gringos los adiestren en "capacidad de reacción y manejo de crisis". Porque, aparentemente, en México no hay suficientes crisis diarias como para que nuestras Fuerzas Armadas practiquen por su cuenta.
El patriótico senador morenista Carlos Lomelí se paró frente a los micrófonos, hinchado de orgullo, para informarnos que este selecto contingente del Ejército estadounidense viene a iluminar a nuestros elementos. Según su brillante discurso, es vital recibir estas clasecitas exprés para "garantizar la seguridad y la tranquilidad de los visitantes" internacionales (y ya de paso, si sobra tiempo y presupuesto, la de los "propios mexicanos"). ¡Faltaba más! Que el país entero se ponga en pausa y sonría, que viene la FIFA y no queremos que los turistas se asusten con nuestra realidad.
Y no crean que nos envían a cualquier burócrata de escritorio; nos mandan a 35 especialistas en detección y desactivación de explosivos, quienes participarán en un evento con un nombre digno de película de acción clase B: SOF 32 "Adiestramiento en preparación para la Copa Mundial de la FIFA y Ejercicio VITAL ARCHER". Todo este circo táctico durará aproximadamente 36 días, del 3 de abril al 1 de mayo. Esta capacitación va dirigida a la Unidad Naval de Operaciones Especiales y a la rimbombante "Fuerza de Tarea Copa Mundial de Futbol 2026". Porque nada intimida más al peligro que un marino entrenado en inglés para revisar las gradas de un estadio.
Los 12 ilustres y muy sumisos integrantes de la Comisión de Marina apoyaron el dictamen sin chistar, pasándole la bolita al pleno del Senado para que termine el trámite. El senador Lomelí nos consuela diciendo que, pasado el evento mundialista, nuestras Fuerzas Armadas seguirán colaborando "de una manera muy estrecha" con Estados Unidos y otros países en temas de reacción y capacitación. Ojalá que en esos 36 días de curso intensivo aprendan a reaccionar rápido, al menos mientras ruede el balón y las cámaras internacionales estén encendidas.
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