Por fin México es líder indiscutible en algo, aunque lamentablemente ese "algo" sea vaciarte los bolsillos cada vez que llenas el ...
Por fin México es líder indiscutible en algo, aunque lamentablemente ese "algo" sea vaciarte los bolsillos cada vez que llenas el tanque. Es motivo de orgullo nacional -o de vergüenza ajena, según se vea- saber que tenemos los precios de gasolina y diésel más altos frente a nuestros vecinos, Estados Unidos y Guatemala. Así es, mientras tú cuentas los centavos, en Estados Unidos pagan en promedio el litro a unos insultantes 12.90 pesos y en Guatemala a 19.24, mientras que aquí la "Magna" en promedio cuesta 23.58 pesos. ¡Qué ofertón! Y súmele la propina a quien despacha.
La economía del absurdo: Ser pobre sale caro
Existe una regla de oro en el mundo civilizado: los países ricos suelen tener gasolina cara, y los países productores de petróleo, o los más pobres, tienen precios bajos. Pero México, en su infinita sabiduría surrealista, decidió que las reglas económicas son para perdedores. Aquí rompemos el molde: no somos ricos, pero pagamos como si nadáramos en billetes, superando incluso a economías como Chile, Argentina y Brasil.
Y ni se les ocurra mirar a Canadá, porque aunque allá es más cara, la diferencia es de unos miserables 0.02 pesos. Básicamente, pagamos gasolina de primer mundo con salarios de tercer mundo. Y no olvidemos aquel chiste de mal gusto -perdón, "promesa"- de cierto personaje que juró que la gasolina costaría 10 pesos el litro. A estas alturas, ese precio suena más a leyenda urbana que a política pública.
La ironía suprema: Nadar en petróleo y ahogarse en ineficiencia
Aquí viene la joya de la corona, la broma más cruel de nuestra soberanía energética: es una ironía monumental que México, siendo un orgulloso productor de petróleo, sea incapaz de refinar sus gasolinas de manera eficiente y barata. Resulta que nuestro crudo es más barato porque es "pesado" (como la burocracia), lo que hace que el costo de refinación sea ridículamente más alto aquí que en el extranjero. Tenemos la vaca, pero nos sale más caro el vaso de leche que si lo importáramos de Marte.
El arte del atraco fiscal ( IEPS)
Pero no culpen solo al petróleo pesado. El verdadero villano de esta tragicomedia es el gobierno y su voracidad recaudatoria. Mientras en Estados Unidos los impuestos representan un sensato 14.4% del precio final, en México el gobierno se embolsa más del 41%.
Cada vez que cargas gasolina, aproximadamente le estás regalando al Estado más de 10.04 pesos por litro solo en impuestos. Te cobran IVA, y no uno, sino tres tipos de IEPS (federal, estatal y por CO2)
En resumen, un país petrolero que no refina, que cobra impuestos de lujo por un servicio mediocre y que mira con envidia los precios de Guatemala y los Estados Unidos.
La economía del absurdo: Ser pobre sale caro
Existe una regla de oro en el mundo civilizado: los países ricos suelen tener gasolina cara, y los países productores de petróleo, o los más pobres, tienen precios bajos. Pero México, en su infinita sabiduría surrealista, decidió que las reglas económicas son para perdedores. Aquí rompemos el molde: no somos ricos, pero pagamos como si nadáramos en billetes, superando incluso a economías como Chile, Argentina y Brasil.
Y ni se les ocurra mirar a Canadá, porque aunque allá es más cara, la diferencia es de unos miserables 0.02 pesos. Básicamente, pagamos gasolina de primer mundo con salarios de tercer mundo. Y no olvidemos aquel chiste de mal gusto -perdón, "promesa"- de cierto personaje que juró que la gasolina costaría 10 pesos el litro. A estas alturas, ese precio suena más a leyenda urbana que a política pública.
La ironía suprema: Nadar en petróleo y ahogarse en ineficiencia
Aquí viene la joya de la corona, la broma más cruel de nuestra soberanía energética: es una ironía monumental que México, siendo un orgulloso productor de petróleo, sea incapaz de refinar sus gasolinas de manera eficiente y barata. Resulta que nuestro crudo es más barato porque es "pesado" (como la burocracia), lo que hace que el costo de refinación sea ridículamente más alto aquí que en el extranjero. Tenemos la vaca, pero nos sale más caro el vaso de leche que si lo importáramos de Marte.
El arte del atraco fiscal ( IEPS)
Pero no culpen solo al petróleo pesado. El verdadero villano de esta tragicomedia es el gobierno y su voracidad recaudatoria. Mientras en Estados Unidos los impuestos representan un sensato 14.4% del precio final, en México el gobierno se embolsa más del 41%.
Cada vez que cargas gasolina, aproximadamente le estás regalando al Estado más de 10.04 pesos por litro solo en impuestos. Te cobran IVA, y no uno, sino tres tipos de IEPS (federal, estatal y por CO2)
En resumen, un país petrolero que no refina, que cobra impuestos de lujo por un servicio mediocre y que mira con envidia los precios de Guatemala y los Estados Unidos.
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