Parece que el universo tiene un sentido del humor bastante retorcido. Mientras usted se congela los huesos y maldice el frío invernal, resul...
Parece que el universo tiene un sentido del humor bastante retorcido. Mientras usted se congela los huesos y maldice el frío invernal, resulta que las vacas de Aguascalientes están viviendo su mejor vida. Sí, leyó bien. Según los ganaderos locales, las bajas temperaturas han puesto a las vacas en un estado zen, reduciendo su estrés bovino y provocando que se pongan a producir leche como si no hubiera un mañana.
El resultado de esta orgía de productividad vacuna es un excedente del 20 por ciento de leche en el estado. Estamos nadando en lácteos. Pero, por supuesto, en este sistema económico brillante en el que vivimos, la abundancia es una tragedia. En lugar de celebrar, el sector lechero está sudando la gota gorda (probablemente leche cortada) tratando de ver a quién demonios le encajan todo ese líquido blanco antes de tener que tirarlo al caño. Porque, claro, desperdiciar comida es la tradición favorita del capitalismo cuando la oferta supera a la demanda.
La Súplica Corporativa: "Bébetelo, por piedad"
Entra a escena Carlos Gutiérrez Luna, presidente del Grupo GILSA, quien, con la soga al cuello por el éxito de sus propias vacas, ha salido a rogarle a la población. Su gran estrategia de marketing no es la calidad ni el sabor, sino la lástima: nos exhortan a consumir "AliLeche" para "desplazar el excedente". Básicamente, quieren que usted se convierta en un ternero humano para salvar sus márgenes de ganancia. "Es un buen producto", dicen, "una alternativa". Traducción: "Por favor, compren esto o nos vamos a la quiebra mientras nuestras vacas siguen riéndose de nosotros".
Liconsa: El Curita para la Hemorragia
Y no podía faltar el gobierno jugando al héroe con recursos limitados. Liconsa ha llegado a "rescatar" a los productores, comprando la friolera de 150 mil litros diarios. Suena impresionante hasta que te das cuenta de que solo aceptan unos miserables 3,000 litros por productor. Es como tratar de vaciar el Titanic con una cuchara sopera.
Liconsa dice que ya "regularizó sus compromisos", lo cual es lenguaje burocrático para decir: "Hacemos lo que podemos con el presupuesto del año pasado, no nos pidan milagros". Mientras tanto, el excedente sigue ahí, burlándose de todos, porque el volumen adicional simplemente no se logra colocar.
Conclusión: El Apocalipsis Blanco
Así que ahí lo tienen. Las vacas están felices y desestresadas por el frío, produciendo más de lo que somos capaces de tomar, y los empresarios están en pánico haciendo "planes para soportar los golpes". Continúan las negociaciones desesperadas para evitar afectaciones económicas severas, mientras la amenaza de tener que tirar la leche pende sobre sus cabezas como una espada de Damocles cremosa.
enDOSminutos.com / Realidad irreverente
El resultado de esta orgía de productividad vacuna es un excedente del 20 por ciento de leche en el estado. Estamos nadando en lácteos. Pero, por supuesto, en este sistema económico brillante en el que vivimos, la abundancia es una tragedia. En lugar de celebrar, el sector lechero está sudando la gota gorda (probablemente leche cortada) tratando de ver a quién demonios le encajan todo ese líquido blanco antes de tener que tirarlo al caño. Porque, claro, desperdiciar comida es la tradición favorita del capitalismo cuando la oferta supera a la demanda.
La Súplica Corporativa: "Bébetelo, por piedad"
Entra a escena Carlos Gutiérrez Luna, presidente del Grupo GILSA, quien, con la soga al cuello por el éxito de sus propias vacas, ha salido a rogarle a la población. Su gran estrategia de marketing no es la calidad ni el sabor, sino la lástima: nos exhortan a consumir "AliLeche" para "desplazar el excedente". Básicamente, quieren que usted se convierta en un ternero humano para salvar sus márgenes de ganancia. "Es un buen producto", dicen, "una alternativa". Traducción: "Por favor, compren esto o nos vamos a la quiebra mientras nuestras vacas siguen riéndose de nosotros".
Liconsa: El Curita para la Hemorragia
Y no podía faltar el gobierno jugando al héroe con recursos limitados. Liconsa ha llegado a "rescatar" a los productores, comprando la friolera de 150 mil litros diarios. Suena impresionante hasta que te das cuenta de que solo aceptan unos miserables 3,000 litros por productor. Es como tratar de vaciar el Titanic con una cuchara sopera.
Liconsa dice que ya "regularizó sus compromisos", lo cual es lenguaje burocrático para decir: "Hacemos lo que podemos con el presupuesto del año pasado, no nos pidan milagros". Mientras tanto, el excedente sigue ahí, burlándose de todos, porque el volumen adicional simplemente no se logra colocar.
Conclusión: El Apocalipsis Blanco
Así que ahí lo tienen. Las vacas están felices y desestresadas por el frío, produciendo más de lo que somos capaces de tomar, y los empresarios están en pánico haciendo "planes para soportar los golpes". Continúan las negociaciones desesperadas para evitar afectaciones económicas severas, mientras la amenaza de tener que tirar la leche pende sobre sus cabezas como una espada de Damocles cremosa.
enDOSminutos.com / Realidad irreverente
