El Presidente Donald Trump, ha decidido bendecirnos con su docta opinión sobre la cultura pop. ¿El objetivo de su comentario esta vez? Nada ...
El Presidente Donald Trump, ha decidido bendecirnos con su docta opinión sobre la cultura pop. ¿El objetivo de su comentario esta vez? Nada menos que el "Conejo Malo" y su espectáculo de Medio Tiempo en el Super Bowl 2026.
Resulta que el político republicano anticipó que no asistiría al juego entre los Patriots y los Seahawks. ¿La razón? Bueno, entre otras excusas, no podía soportar la idea de ver a Bad Bunny profanar el césped sagrado.
Desde su red digital favorita, Truth Social, Trump disparó su artillería pesada con la profundidad intelectual que lo caracteriza: "Nadie entiende lo que dice y el baile es repugnante". Vaya, qué sorpresa. Pero la diatriba no paró ahí. En un ataque de nostalgia por tiempos que nunca existieron, calificó el show como "absolutamente terrible" y, en un alarde de hipérbole clásica, aseguró que fue "uno de los peores de la historia".
Para Trump, el espectáculo no fue solo música (o ruido, según su refinado oído), sino "una bofetada a nuestro país". Así es, señoras y señores: un puertorriqueño cantando en español es, según la lógica del Presidente, una agresión directa a la bandera. Mientras tanto, la cuenta oficial de la Casa Blanca en X (antes Twitter, para los nostálgicos) se limitó a publicar un "Make America Great Again".
Al final, Bad Bunny se llevó los aplausos y una ola de críticas.
Resulta que el político republicano anticipó que no asistiría al juego entre los Patriots y los Seahawks. ¿La razón? Bueno, entre otras excusas, no podía soportar la idea de ver a Bad Bunny profanar el césped sagrado.
Desde su red digital favorita, Truth Social, Trump disparó su artillería pesada con la profundidad intelectual que lo caracteriza: "Nadie entiende lo que dice y el baile es repugnante". Vaya, qué sorpresa. Pero la diatriba no paró ahí. En un ataque de nostalgia por tiempos que nunca existieron, calificó el show como "absolutamente terrible" y, en un alarde de hipérbole clásica, aseguró que fue "uno de los peores de la historia".
Para Trump, el espectáculo no fue solo música (o ruido, según su refinado oído), sino "una bofetada a nuestro país". Así es, señoras y señores: un puertorriqueño cantando en español es, según la lógica del Presidente, una agresión directa a la bandera. Mientras tanto, la cuenta oficial de la Casa Blanca en X (antes Twitter, para los nostálgicos) se limitó a publicar un "Make America Great Again".
Al final, Bad Bunny se llevó los aplausos y una ola de críticas.
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