El gigante monopolista de los boletos, ese ente benevolente conocido como Ticketmaster, tenía una cita con el destino —o mejor dicho, con la...
El gigante monopolista de los boletos, ese ente benevolente conocido como Ticketmaster, tenía una cita con el destino —o mejor dicho, con la Profeco— este pasado 12 de febrero. ¿La misión? Entregar pruebas de que no le vieron la cara a medio México con la venta del concierto de BTS. Pero, ¿para qué molestarse con trámites legales aburridos cuando puedes escribir un post en tu blog como si fueras un adolescente incomprendido?
Así es, damas y caballeros. Mientras la Procuraduría Federal del Consumidor esperaba sentada (probablemente en una silla plegable, porque las butacas buenas ya se revendieron) una respuesta formal sobre las irregularidades, Ticketmaster decidió que la mejor defensa era la poesía de ficción.
En un comunicado publicado en su blog, la boletera tuvo la audacia de lloriquear diciendo que la demanda fue tan grande que hubieran necesitado 46 estadios para satisfacerla. ¡Pobrecitos! Cuánto sufrimiento gestionar tanto dinero.
Pero esperen, que el delirio de grandeza no termina ahí. En un alarde de creatividad geográfica, compararon su "fila virtual" con una fila física que habría llegado desde la Ciudad de México hasta la frontera con Estados Unidos. Sí, claro. Una fila kilométrica de fans, lágrimas y tarjetas de crédito rechazadas. Lo más gracioso del asunto es que escribir cuentos de hadas en su página web no constituye una respuesta formal ante la autoridad, ni mucho menos presenta pruebas legales dentro del procedimiento administrativo que ya tienen encima.
La realidad es que Ticketmaster fue notificada de un Procedimiento por Infracción a la Ley y tenía 10 días hábiles para dejar de hacerse la víctima y aportar pruebas. Si deciden seguir jugando al escritor de fantasía y no presentan lo solicitado, podrían enfrentar una multa "terrorífica" de hasta 5 millones de pesos.
¡Uy, qué miedo! ¡Cinco millones! Eso es lo que Ticketmaster saca en "cargos por servicio" (por el servicio de no dejarte comprar) en unos 15 minutos. Seguramente están temblando mientras cuentan sus billetes sobre el escritorio.
No olvidemos que la acusación no es menor: se les señala por establecer precios tan claros como el agua del drenaje y, oh sorpresa, por haber facilitado la venta de boletos en esas plataformas de reventa tan altruistas como Stubhub o Viagogo. ¿Ticketmaster coludido con la reventa?
Si la Profeco decide despertar de su letargo burocrático, podría confirmar la sanción o imponer restricciones adicionales a la operación de la empresa en caso de reincidencia. Además, dicen que están trabajando en "nuevas regulaciones" para la venta de boletos que podrían afectar a estas plataformas.
Pero no contengamos la respiración. Mientras la autoridad sigue esperando una respuesta formal, Ticketmaster sigue soñando con sus 46 estadios imaginarios y sus filas hasta la frontera.
Así es, damas y caballeros. Mientras la Procuraduría Federal del Consumidor esperaba sentada (probablemente en una silla plegable, porque las butacas buenas ya se revendieron) una respuesta formal sobre las irregularidades, Ticketmaster decidió que la mejor defensa era la poesía de ficción.
En un comunicado publicado en su blog, la boletera tuvo la audacia de lloriquear diciendo que la demanda fue tan grande que hubieran necesitado 46 estadios para satisfacerla. ¡Pobrecitos! Cuánto sufrimiento gestionar tanto dinero.
Pero esperen, que el delirio de grandeza no termina ahí. En un alarde de creatividad geográfica, compararon su "fila virtual" con una fila física que habría llegado desde la Ciudad de México hasta la frontera con Estados Unidos. Sí, claro. Una fila kilométrica de fans, lágrimas y tarjetas de crédito rechazadas. Lo más gracioso del asunto es que escribir cuentos de hadas en su página web no constituye una respuesta formal ante la autoridad, ni mucho menos presenta pruebas legales dentro del procedimiento administrativo que ya tienen encima.
La realidad es que Ticketmaster fue notificada de un Procedimiento por Infracción a la Ley y tenía 10 días hábiles para dejar de hacerse la víctima y aportar pruebas. Si deciden seguir jugando al escritor de fantasía y no presentan lo solicitado, podrían enfrentar una multa "terrorífica" de hasta 5 millones de pesos.
¡Uy, qué miedo! ¡Cinco millones! Eso es lo que Ticketmaster saca en "cargos por servicio" (por el servicio de no dejarte comprar) en unos 15 minutos. Seguramente están temblando mientras cuentan sus billetes sobre el escritorio.
No olvidemos que la acusación no es menor: se les señala por establecer precios tan claros como el agua del drenaje y, oh sorpresa, por haber facilitado la venta de boletos en esas plataformas de reventa tan altruistas como Stubhub o Viagogo. ¿Ticketmaster coludido con la reventa?
Si la Profeco decide despertar de su letargo burocrático, podría confirmar la sanción o imponer restricciones adicionales a la operación de la empresa en caso de reincidencia. Además, dicen que están trabajando en "nuevas regulaciones" para la venta de boletos que podrían afectar a estas plataformas.
Pero no contengamos la respiración. Mientras la autoridad sigue esperando una respuesta formal, Ticketmaster sigue soñando con sus 46 estadios imaginarios y sus filas hasta la frontera.
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