Resulta que los enfermos renales están viviendo su propio reality show bíblico. Según las crónicas, padecen un auténtico "viacrucis" gracias al siempre benévolo Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que los trae "del tingo al tango".
Pero tranquilos, que la justicia ciega (y aparentemente sorda y muda ante el sentido común) ha hablado. Un juez federal ha dictaminado que el IMSS es un santo inmaculado y no incumple ninguna ley. Así es, queridos derechohabientes: legalmente todo está perfecto. La resolución es clara: si quieren filtrar su sangre para no morir intoxicados, tendrán que arrastrarse a la nueva y flamante unidad del Servicio Integral de la Unidad de Hemodiálisis (SIUH). ¿No les gusta? Pues qué pena, su señoría dice que se aguanten.
La tiranía burocrática se pone mejor: quieran o no, los pacientes tienen que desplazarse a esa clínica. ¡Qué ingratos! Hace unas semanas se atrevieron a manifestarse alegando pequeñeces como que el lugar "no está en las mejores condiciones", que el personal "no está capacitado" y que los horarios son una tómbola. El IMSS, con la empatía de un bloque de concreto, respondió con su clásica diplomacia: "así o no se hacen", porque esa es la única alternativa que hay. O tomas nuestros servicios deficientes, o te mueres. ¡Eso es servicio al cliente!
El drama alcanzó niveles de telenovela cuando las protestas requirieron en su momento la intervención de la policía. Pero aquí viene el chiste macabro del día: en este divertido juego de "ir y venir", dos pacientes ya fallecieron por falta de hemodiálisis. Ups. Pequeño daño colateral en la búsqueda de la eficiencia administrativa. Resulta que ese tratamiento es vital para eliminar toxinas, algo que el IMSS parece haber olvidado.
Por supuesto, el IMSS jamás asumirá la culpa. Primero se lavaron las manos (con suerte tenían jabón) y culparon a las clínicas privadas por rechazar pacientes subrogados, obligando a todos a caer en el embudo del SIUH.
En conclusión, la receta es simple: los enfermos renales tendrán que "conformarse" con las sobras que les ofrece el Seguro Social. Todos sabemos que el IMSS está rebasado desde hace años y sus autoridades hacen "lo que pueden" con lo que tienen. Lo cual, evidentemente, no es mucho.
¡Que la fuerza (y la burocracia) los acompañe!
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