Al fin alguien en el Ayuntamiento decidió que tener el centro de la ciudad pareciendo una discoteca de mala muerte con luces estroboscópicas quizás no era el mejor plan de urbanismo. Sí, esas lámparas LED que parpadeaban frenéticamente como si estuvieran teniendo un ataque epiléptico están por desaparecer. Qué aguafiestas.
Resulta que el Secretario de Servicios Públicos, Carlos España, anunció con bombo y platillo que van a reemplazar casi 3,000 luminarias. Ya empezaron a instalar entre 70 y 90 por día, porque aparentemente se esperaron a que pasaran las lluvias fuertes para notar que, ¡oh sorpresa!, las lámparas estaban apagadas. Brillante deducción.
Pero agárrense la cartera, porque para la zona centro se van a gastar la módica cantidad de 13.5 millones de pesos en unas 853 luminarias. Así es, millonada para que el primer cuadro de la ciudad deje de parecer set de película de terror antes de junio o julio.
Y como Diosito también necesita reflectores, se van a gastar 1.2 millones de pesos en iluminar el Templo de San Antonio. Eso sí, el municipio solo pone la mitad y la Iglesia la otra mitad con las limosnas de los parroquianos, para cambiar unos 120 o 130 foquitos y que el templo se vea "icónico".
¿Y los demás? Pues si vives en la zona oriente, buena suerte. Ahí la gente ya quisiera tener aunque sea el efecto estroboscópico, porque la mayoría disfruta de una oscuridad absoluta. Al parecer, el lujo de ver por dónde caminas es exclusivo del centro y de los santos.
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