No faltaron los que aventaron confeti y sonaron las matracas, en vez de rezar un rosario. El Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) ha anunciado con bombo y platillo una "inversión histórica" para nuestro querido y polvoriento aeropuerto. Sí, leyeron bien: prometen más de 859 millones de pesos para convertir nuestra terminal en algo que (quizás) deje de parecer una central camionera de los años 80.
Pero antes de que corran a comprar sus boletos a París saliendo de Jesús María, vamos a desglosar esta fantasía financiera y contrastarla con la triste realidad que vivimos hoy.
El Cuento de Hadas llamado "Plan Maestro 2025-2029"
Según los ejecutivos de GAP, que seguramente no vuelan en clase turista, el plan es duplicar la sala de última espera, poner 9 filtros nuevos y —agárrense de sus asientos— construir una puerta de abordaje adicional. ¡Una puerta entera! ¡El futuro es hoy, viejo!
Nos venden humo de "modernización y optimización", asegurando que esto es parte de una visión a largo plazo para atender la demanda de las próximas décadas. Al parecer, su "visión a largo plazo" es tan lejana que nosotros, los aguascalentenses, seguimos varados en el presente.
La Realidad: El "Patito Feo" del Bajío
Mientras GAP deslumbra a reporteros distraídos con renders y promesas de dinero que se ejercerá "por etapas" hasta el 2029, la realidad operativa actual es, por decir lo menos, patética.
Hoy por hoy, Aguascalientes se ha consolidado gloriosamente como el "Patito feo" del grupo aeroportuario. El operador nos trata como al pariente pobre al que solo le alcanza para una "manita de gato": una barrida rápida, pintura barata y que Dios los bendiga.
Y como nosotros somos de esos odiosos que usan datos duros en vez de promesas, échese usted un clavadito nomás en los datos domésticos, porque si añadimos los internacionales nos echamos a llorar:
- Crecimiento de risa: En 2025, Aguascalientes movió a 649 mil pasajeros, un "vertiginoso" incremento del 2.1%. ¡Cuidado no nos vayamos a infartar con tanta actividad!
- La humillación suprema: Mientras nosotros celebramos ese 2%, Los Mochis —sí, leyeron bien, Los Mochis— movió a 705 mil pasajeros con un crecimiento del 22%. Dejemos que eso se asiente: nos gana Los Mochis. Si eso no les hiere el orgullo hidrocálido, nada lo hará.
- La envidia vecina: Guanajuato, que se ríe de nosotros desde las alturas, movió a 2.2 millones de pasajeros. Ellos firman vuelos a Madrid con Air Europa; nosotros firmamos cheques exorbitantes a Aeroméxico por llevarnos a la CDMX con una innecesaria escala en Nuevo León, si bien nos va.
El "Monopolio de la Desgracia"
La inversión millonaria en ladrillos no soluciona el verdadero deporte extremo de vivir aquí: la conectividad. Seguimos bajo el yugo de un monopolio donde volar a la Ciudad de México cuesta lo mismo que ir a Nueva York (bueno, casi). ¿La solución actual? La de siempre: manejar a León o Guadalajara para poder subirnos a un avión sin hipotecar la casa.
¿Y nuestros "héroes" funcionarios?
Mientras el aeropuerto se cae a pedazos metafóricos (y GAP promete arreglarlos para 2029), ¿dónde están nuestros brillantes Secretarios de Turismo y Desarrollo Económico? uno en España, atragantándose de tapas y pinchos, repartiendo volantes como promotores de antro y coleccionando "buenas intenciones" y el otro durmiendo el sueño de los justos y promoviendo eventos que no traen valor al Estado.
Guanajuato cierra negocios y exportaciones millonarias; nuestros funcionarios cierran... bueno, cierran la maleta después de sus vacaciones pagadas con el erario bajo la excusa de "promoción turística".
Conclusión
Así que, querido lector, no se deje engañar por unos 859 millones de pesos que simple y sencillamente no existen. Una cosa son los planes maestros y las cifras alegres en un PowerPoint, y otra muy distinta es la realidad de un aeropuerto estancado, caro y superado hasta por ciudades que no son capitales.
Nos vemos en 2029 para estrenar esa nueva puerta de abordaje. Mientras tanto, coincidiremos en la carretera a León. ¡Olé!
